Cómo la paradoja noruega sacó los colores a la ideología de género

1296201600_129620_1296201600_noticia_normalConvertirte en madre y empezar a cambiar tus preferencias de lectura es todo uno. En mi caso la antropología y la biología y cómo ambas cosas nos condicionan, han estado siempre en el top ten de lo que más me ha llamado la atención. El feminismo, íntimamente ligado a ambos, también.

Asistimos desde hace tiempo, diría que dos décadas, quizás en España menos tiempo, a una frenética obsesión por la igualdad de género que, si bien es loable en sus intenciones (conseguir igualdad real entre hombres y mujeres), como todo lo que se politiza, pierde por el camino parte de su valor y me explico. Creo que el feminismo vive días muy malos y no porque las mujeres hayamos perdido oportunidades (hablo siempre de Occidente), muy al contrario en los últimos 30/40 años hemos avanzado todo lo que en siglos no se hizo, sino porque  se ha encontrado con una ideología desquiciada que ve machismo en todas partes y no atiende a razones a la hora de entender qué es en realidad el hombre y la mujer y toda su complejidad humana. Hecho que ha logrado, por desgracia, que muchas mujeres detesten ser consideradas feministas que viene a ser lo mismo que un gay se proclamase homófobo. 

Hablando de todos estos temas el otro día alguien me sugirió que viera el documental La paradoja noruega, hecho con entrevistas a investigadores de todas las opiniones en Noruega, Inglaterra y Estados Unidos sobre las diferencias de género. En dicho documental se explica con meridiana claridad cómo una ideología, ya digo, con intenciones loables, ha caído en el más absoluto de los ridículos porque se ha dejado llevar por el apasionamiento desoyendo a la ciencia (en este caso la biología) que carece de ideología y tiene tanto que demostrar.

juguetesCuando leo a cierto grupos de presión feminista protestar por cosas como: no queremos que se dividan las secciones de juguetes por sexos, o, peticiones para que no se ponga en color rosa lo de las niñas o en azul lo de los niños, o asuntos similares, siempre he intuido que, si bien el fondo es bueno porque persigue igualdad, la forma no me parece efectiva, se desvían del foco y no van al fondo.

Cuando leo que una madre dice que “su hijo tiene derecho a vestirse de Anna, la chica de Frozen”, asiento con la cabeza que sí, que efectivamente tiene derecho pero eso no quita que deje de opinar que la mayoría de los niños ¡querrán vestirse de héroes y no de chicas! Mi hija mayor no quier ponerse vestidos pero porque le pican los leotardos, en lo demás es absolutamente femenina, todos sus movimientos son así, delicados, suaves, elegantes, algo típicamente femenino. ¿Estoy pecando de machismo al definir lo femenino así? Yo no lo creo. Sin embargo muchos sí lo piensan. Pero lo cierto es que la delicadeza y la suavidad es una característica que siempre se ha aplicado a lo femenino. Veremos en este artículo si por una cuestión de aprendizaje de roles o por algo biológico.

Que la mayoría de los chicos prefieran jugar con camiones y la mayoría de las niñas con muñecas, ¿tiene una explicación basada en los roles sociales y culturales o biológicos? ¿O ambas cosas? ¿Qué vino antes? ¿Qué determinó a qué? O, dicho de otra manera, ¿quién estableció el paradigma?

En el año 2010 la televisión nacional noruega emitió un documental que revolucionó las bases más sólidas de su sociedad. El periodista que lo realizó, Harlad Eia, una especie de Jordi Évole noruego, se fue a entrevistar a los responsables del afamado Instituto nórdico de género para plantearles una cuestión sencilla: ¿Cómo era posible que Noruega, el número 1 del ránking mundial en igualdad real de género, siguiera teniendo mayoría aplastante de hombres en profesiones tradicionalmente masculinas (ingenierías, construcción…) y mayoría aplastante en profesiones asociadas a la mujer tipo enfermería, magisterio…si la igualdad de género era algo real desde hacía ya décadas? ¿Por qué las mujeres elegía profesiones relacionadas con educar, cuidar a los demás?

18224983Eia comenzó entrevistando a los noruegos que trabajaban en dicho instituto y con sus respuestas acudió a profesionales de Inglaterra y Estados Unidos. Dichos profesionales se quedaron bastante boquiabiertos al comprobar que los nórdicos enarbolaban sus criterios sin basarse en ninguna evidencia científica. Grabó sus respuestas, esta vez sí con evidencia científica que las respaldasen y volvió a mostrárselas a sus compatriotas. El resultado fue bochornoso ya que no podían defender sus teorías ante las incómodas y sencillísimas preguntas del periodista. Fue tan apabullante dicho bochorno que el Consejo Nórdico de Ministros (Consejo Intergubernamental de Cooperación Nórdico: Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia) decidió cerrar el Instituto de género nórdico NIKK, y retirar la nada despreciable cifra de 56 millones de euros anuales de subvención. La noticia cayó como un jarro de agua fría no solo en la sociedad nórdica sino en la occidental en general. Se les estaba cayendo un mito. De los grandes, además. Por no hablar de los altos índices de violencia machista que registran estos países que son líderes en la igualdad de género, pero ese es otro tema que requiere un documental aparte.

Pero, ¿qué se descubrió en dicho documental para que se cerrara el instituto? Pues muchas cosas y muchas de ellas profundamente interesantes aunque la más importante es que la ideología de género noruega había obviado a la hora de hacer todos sus planteamientos, la parte biológica del ser humano, una parte que, a tenor de las evidencias científicas, era algo fundamental a tener en cuenta. No la única, pero sí parte de ella. Con lo cual desterraban las teorías que únicamente se sustentaban en la parte social y/o cultural y todo se caía como un castillo de naipes.

Desde luego muchas de las intervenciones de los expertos noruegos arrojaban resultados muy interesantes que desvelaban que algo estaba fallando, que algo no se estaba logrando en la obtención de dicha igualdad pero no se estaban investigando adecuadamente las causas de por qué eso se producía así. De nuevo, la intención era buena pero los resultados nefastos.

retrato-de-los-hombres-atractivos-atractivos-ingenieros-conjunto-en-el-casco-con-el-plan-de-papel-aislado-ilustracion-vectorial_1284-2552Kirstin Mile, mediadora para la defensa de la igualdad reconoce en el documental, por ejemplo, que con esas medidas del Instituto: “obtienes un efecto durante uno o dos años pero después vuelve a caer de nuevo“, es decir, que las mujeres siguen optando por escoger carreras típicamente asociadas a lo femenino. Entonces, ¿por qué las mujeres eligen otro tipo de carreras “propiamente” femeninas? ¿Están peor capacitadas para la ciencia? En absoluto, de hecho, y tal y como explica la ex ministra de infancia e igualdad, Anniken Huitfeldtlas niñas no son peores en ciencias de hecho son mejores en todas las materias excepto en deportes“. Entonces, ¿por qué hay tan pocas mujeres ingenieras? ¿acaso les aburre? Más adelante veremos el motivo pero antes quiero seguir contando más aspectos de dicho documental.

Camilla Schreiner, investigadora de ciencias de la Universidad de Oslo, llevó a cabo una investigación en más de 20 países en la que se concluyó que las chicas de países menos igualitarios están más interesadas en aprender materias técnicas que las jóvenes noruegas o mujeres que viven en países desarrollados que eligen carreras consideradas femeninas. Es decir, a mayor igualdad, mayor libertad de elección. Y a mayor libertad de elección…¡resulta que las mujeres vuelven a elegir lo que siempre se asocia a profesiones femeninas! ¿Cómo puede ser esto? Digamos que en la mente de un gran defensor de la ideología de género es como si le das a un pobre para comer jamón ibérico y chopped y, si bien el primer día elige el ibérico, al final termina por preferir el chopped. Y ojo, he dicho que es lo que en la mente de un defensor de la ideología de género pasaría, no que yo lo crea así que en absoluto.

Paradojamente se daban los mismos resultados en Noruega que en Arabia Saudí. Obviamente esta encuesta pregunta qué les gustaría. Que no es lo mismo que qué van a hacer. En el caso de que puedan escoger, y en esos países llenos de desigualdades pocas pueden elegir, las que lo hacen, entonces curiosamente eligen carreras típicamente masculinas. ¿Por qué? La respuesta es social: para huir de la pobreza. Por ejemplo, en la India gana por mayoría que las mujeres elijan informática ya que es una salida profesional segura y muy demandada. Y la India es un país con una gravísima diferencia entre sexos.

Esto es muy interesante porque arroja tres conclusiones muy importantes:

-La primera es la importancia de seguir fomentando políticas de igualdad.

-La segunda, que cuando existe libertad, las mujeres siguen tirando para un lado y los hombres para el otro.

-La tercera, que cuando hay pobreza, a fuerza ahorcan y las mujeres que pueden elegir buscan profesiones que saben rentables, pero no porque exista igualdad de género sino porque existe pobreza.

Bien, tenemos los resultados pero ahora habrá que ver las razones que los expliquen.  Y ahí es dónde comienza la polémica en el documental. Los investigadores del instituto noruego sostienen que es una cuestión de roles aprehendidos (con hache) pero eso no concuerda con la igualdad en los planes educativos nórdicos por lo tanto tiene que existir otra explicación. Y ahí entra lo que otros opinan en el documental:  la biología, algo que los primeros, simplemente niegan pero no aportan datos en lo que se basan para explicar dicha negación. Ante la ausencia de evidencia, nos queda tal solo la mera opinión y cada ser humano puede tener una. Por lo tanto en ciencia lo único que sirven son las evidencias y estas se obtienen a través de lo empírico y/o lo estadístico.

Cuestiones culturales o cuestiones genéticas, es decir, biológicas. ¿Qué pesa más?

Jorgen Lorentzen, investigador de género noruego, y quizás el que defiende la teoría más polémica (a mí personalmente me rechinó), sostiene que “las investigaciones que revelan que ambos cerebros son diferentes se han quedado obsoletas y que hay nuevas investigaciones que sí que las desmienten y defiende que, salvo las diferencias genitales y corporales, en todo lo demás: sentimientos, capacidades etc, somos idénticos“. Suena raro, ¿verdad?

Efectivamente los roles se aprenden y la sociedad influye muchísimo en ello. Los padres, los familiares, los conocidos, el marketing…pero, ¿y si hacemos un experimento con bebés y les damos juguetes masculinos y femeninos para ver qué hacen?

El periodista encontró que Trond Diseth, director del área de psiquiatría infantil del Hospital Nacional Noruego, había hecho este tipo de estudio con bebés de 8 y 9 meses, que ni siquiera caminaban. El experimento consistía en ponerlos (gateando) sobre una alfombra donde colocó 10 juguetes, 4 considerados tradicionalmente femeninos (muñecas) y 4 considerados tradicionalmente masculinos (construcciones, camiones) y dos neutros,  para determinar si un bebé es un niño o una niña. Y ¿qué pasó? Pues pasó algo que derrotaba una vez más la teoría social: los niños acuden a jugar con construcciones, mientras que las niñas, acuden a jugar con muñecas. ¿Se puede afirmar entonces que están ya influenciados por los roles sociales? Diseth no lo cree así, de hecho afirma que “los niños nacen con una clara disposición biológica de género y comportamiento sexual y que después será el entorno, la cultura, los valores y las expectativas que nos rodean, los que se encargarán de favorecer o atenuar esto”. Es decir, la sociedad puede modificar cosas pero no de manera tan inherente como para modificar lo que viene biológicamente de serie.

Algunos pueden decir que es que con 9 meses ya han aprendido algunos roles…pero es que ¡también se han hecho experimentos con bebés de un día! Obviamente con un día es imposible que haya un aprendizaje de roles. Este experimento con bebés de un día lo cuenta Simon Baron-Cohen,  profesor de psiquiatría de la universidad de Cambridge. El Trinity College de Cambridge se fundó en 1546 y ha dado al mundo 26 alumnos con Premio Nobel. Newton, por ejemplo, estudió ahí. No es un lugar, digamos, que podamos tomárnoslo a chufla.

La investigación se hizo con bebés de un día a los que les mostraban una cosa mecánica o una cara y grabaron cuánto tiempo pasaban los bebés observando cada uno de esos objetos y, oh sorpresa, se descubrió que eran mayoría los bebés varones que miraban más tiempo los objetos mecánicos que las bebés niñas que, sin embargo, ponían más interés en mirar las caras de las personas. No cabía aquí explicar que eran roles sociales. Ahora ya no colaba. Así que había que buscar otra explicación. Es entonces cuando entra de lleno la biología y que es la parte que la ideología de género no reconoce. Según dicho profesor, se sabe que las diferencias se dan ya antes del nacimiento en el útero materno, produciendo diferentes cantidades de hormonas, pero particularmente la testosterona, que los hombres la producen el doble que las mujeres. Dicha hormona influye en cómo se desarrolla el cerebro.

¿ Y cómo se ha sabido esto? Midiendo el nivel de testosterona cuando el bebé estaba en el útero y encontraron que “cuanto más alto era el nivel en el niño antes de nacer, más lento era su desarrollo en el lenguaje en la primera infancia y menos contacto visual establecía hasta el año o dos”. Así que se llegó a la conclusión de que a mayor nivel de testosterona menos rapidez en el desarrollo social y del lenguaje. ¿Qué pasa con las niñas que el vientre materno desarrollan más niveles de testosterona que la media en su sexo? Pues pasa que muestran una mayor preferencia por los juguetes masculinos. Lo que respondería a los casos, que obviamente hay, de niñas que muestran predilección por deportes o juegos típicamente masculinos.

Para que dicho estudio no se quedase incompleto se siguió la pista de estos bebés durante 8 años. ¿Y qué pasa después, cuando ya socializan? Pues que se descubrió que aquéllos que tenían más altos niveles de testosterona, tenían más dificultades con la empatía, con reconocer las emociones de otras personas o apreciar sus puntos de vista y, a la vez, se mostraban mucho más interesados  en entender cómo funcionan las cosas. ¿Les suena de algo esto? ¿Coincide esto con la idea que casi todos tenemos de que las mujeres hablan y escuchan más y mejor y de que a los niños les suele interesar más jugar con mecanos y a las niñas con bebés? Bueno, parece que ya no tiene toda la culpa El Corte Inglés haciendo secciones femeninas y masculinas en juguetes y ropa. Parece que la biología también tiene su ración de “responsabilidad”.  De hecho, esos niveles de testosterona vienen determinados por los cromosomas X e Y.

Ricemos más el rizo. ¿Por qué aparecen esas diferencias genéticas?

cavernaPara saber la respuesta hay que viajar en el tiempo, ir hasta la prehistoria. Anne Campbell, psicóloga evolutiva en la Universidad Durham, Inglaterra, estudia cómo el cuerpo y la psique humana han sido influenciados por cientos de miles de años de evolución. Para esta investigadora el ser humano y sus características son el resultado de un largo proceso de selección y la clave es cuántos descendientes dejas. Cada circunstancia que incremente la capacidad de dejar más descendencia, tenderá a permanecer en el código genético.

¿Entonces por qué nos ha hecho la evolución diferentes? Algo que sonroja de lo obvio que es: la maternidad. Si las mujeres son las que se embarazan, paren y crían, amamantan a los bebés y los cuidan, es de cajón que la naturaleza les otorgue de algún tipo de mecanismo psicológico que les ayude a cumplir dicha tarea haciendo que sean placenteras para ellas.

Por cierto, se sabe que las mujeres tenemos mejor visión periférica que los hombres, lo cual podría encontrar su explicación en que el hombre de las cavernas (y al que tanto nos seguimos pareciendo de manera primal) tenía la misión de cazar (enfocar con la flecha) y la mujer la de atender en la cueva; a la izquierda el fuego, a la derecha los críos, de frente la entrada de la cueva, ¿les suena de algo la escena en sus cocinas, casas…? Échele la culpa al patriarcado si quiere, pero recuerde que éste también se nutre de la biología.

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Para muchos, sin haberse hecho este documental, parecía obvio que la biología tenga tanto que decir. Basta con observar a una madre y a un padre para darse cuenta de que sus roles son totalmente diferentes. Generalmente las madres tienen más paciencia con sus bebés y los padres suelen estar más dispuestos a jugar a correr durante horas con los hijos. Y eso no puede responder única y exclusivamente a roles aprendidos culturalmente, algo de biológico tenía que tener. Las mujeres tenemos la voz menos grave, no tenemos pelo en el pecho, no tenemos barba…y eso también, además de las obviedades como las mamas, indica algo claramente destinado al cuidado de un bebé. Por lo tanto es de lógica pensar que si la biología nos diseña así, estemos más predispuestas desde niñas a jugar con muñecas más que con camiones. Lo cual no es, a mi modo de ver, un machismo, ni muchísimo menos, sino una consecuencia más de la gran importancia que la biología tiene sobre nuestra manera de ser y comportarnos.

Creo que las personas que me lean y que tengan hijos de diferente sexo entenderán perfectamente qué les estoy contando y muchas asentirán porque en su propia casa lo habrán comprobado. Yo tengo dos niñas y hasta dentro de 10 semanas no tendré un varón por lo que no puedo, todavía, comparar. Pero sí puedo decir que jamás les compré muñecas a ninguna y que fue la pequeña, ya con año y medio, la que empezó a reclamar que le compráramos bebés mientras que la mayor siempre mostró interés por algo que puede considerarse neutro: los animales. Pero incluso cuando coge en brazos un cachorro o un peluche, tiene una especie de ternura que yo suelo observar sobre todo en el sexo femenino. Sin embargo el padre les regaló coches por activa y por pasiva a ver si les contagiaba algo de pasión y ahí siguen, muertos de asco. Ni caso.

Creo que es interesante reflexionar dos cosas, por un lado que es muy importante esforzarse en hacer leyes igualitarias siempre pero, y esto es lo segundo, que hacer estas leyes tiene que estar basado en razonamientos lógicos teniendo en cuenta la biología. Que pretender por decreto ley que los grandes almacenes no distingan la ropa y los juguetes de niños y niñas es absurdo. ¿Acaso los adultos no tenemos sección de hombres y mujeres en la ropa? Si una niña quiere camiones nadie le va a impedir comprárselo ni la entrada en la sección de niños. Hay muchísimas normas que pretenden ser impuestas, a veces rozando la tiranía, que nada tienen que ver con la búsqueda de la igualdad y que sí tienen que ver con cumplir una agenda política al servicio de ciertos intereses.

Dejemos a los niños y a las niñas que jueguen a lo que quieran. Y que no pensemos que porque una niña quiera jugar a las madres y a tomar el té estamos prolongando estereoptipos de ninguna clase.

Aquí el documental

 

 

 

3 thoughts on “Cómo la paradoja noruega sacó los colores a la ideología de género

  1. Hola Gema, me tienes maravillada con tus ideas y con tu forma de expresarte. Llevo tiempo cabreada por esta cuestión, del, a mi juicio, falso feminismo.

    No soporto las mujeres (y también hombres) que se llenan la boca de esta palabra sin saber que significa lucha por la igualdad. Luego curiosamente estos falsos feministas están en contra de la custodia compartida o echan pestes de los hombres generalizando como si todos fueran posibles maltratadores o solo buscasen en este tipo de custodia la alternativa para no pasar una pensión. Por ejemplo, yo tengo la compartida y te garantizo que me gasto mucho dinero esos quince días que están conmigo. Igual que su padre. Según como están las leyes fue un acto de generosidad por mi parte, porque, egoístamente, y con respaldo de la ley, podría haberme quedado con mis dos hijas que solo contaban con 2 y 4 años. Pero no pensé en lo mejor para mí, pensé en lo mejor para los cuatro.

    Con este reportaje también encuentro respuesta a lo que siempre he defendido y tú indicas claramente en tu conclusión “Dejemos a los niños y a las niñas que jueguen a lo que quieran. Y que no pensemos que porque una niña quiera jugar a las madres y a tomar el té estamos prolongando estereoptipos de ninguna clase”.

    Y es que para mí la igualdad se inculca en los colegios y en las familias, (… y en los medios de comunicación…) y ahí es donde hay que vigilar y tomar todas las medidas necesarias para evitar niños maltratados por padres que les someten a alienación parental u otros cuyo comportamiento denota una educación machista, por poner dos ejemplos sangrantes y muy evidentes en nuestro día a día. Porque esos niños serán los machistas y los maltratadores del futuro.

    Que manía con intentar corregir estos conflictos a cañonazos, con el castigo, como hace por ejemplo la LIVG que diferencia las medidas y el castigo de una agresión si la realiza un hombre o una mujer.

    No creo en el género, creo en las personas.

    Gracias Gema por escribir. Un saludo.

  2. Un anąlisis muy completo. Un saludo.

  3. la verdad es que es una gran paradoja que me. intriga. de todos modos algo cultural hay cuando en la licenciatura en informática había como alumnas más de la mitad de las matrículas y al pasar a ingeniería bajó a yn 20 porciento…

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