Racismo, feminismo, libertad

maxresdefaultA tenor de los atentados de la semana pasada en Barcelona y Cambrils ha habido todo tipo de reacciones. Todas, o casi todas, típicas de nuestra sociedad, de nuestra civilización, de nuestra era. Algunos las llaman buenistas e inconscientes. La sociedad occidental se divide. Quienes elevan su voz de alarma contra el Islam y quienes recuerdan que el islam es una religión de paz. Los primeros son, a su vez, acusados de racistas.

Conviene recordar que el racismo es “la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de uno u otros con los que convive“. Se refiere, como su propio nombre indica, a la raza. La fobia al Islam no tiene nada que ver con el racismo. La fobia al Islam es la islamofobia. Y es muy lícito padecerlo y explico mis razones.

El islam es una religión (que incide en una forma de vida en aquellos países donde es mayoritaria pero también en la forma de vida de quienes la practican en Occidente) y de los 1500 millones de personas aproximadamente que lo siguen en el mundo hay todo tipo de razas puesto que este se extiende por numerosos países con sus diferentes razas. No querer el Islam o despreciarlo, por lo tanto, no tiene nada que ver con el racismo puesto que lo que se desprecia no es la raza sino el pensamiento. Un pensamiento contrario a nuestras libertades más básicas.

Se dice hasta la saciedad que no todos los musulmanes son terroristas lo cual es rigurosamente cierto. Oiga y menos mal ya que, de ser así, estaríamos ya aniquilados. Es más, yo diría que hasta la mayoría son pacíficos. Pero el problema no es ése. El problema no es el número de musulmanes pacíficos, el problema son las enseñanzas del Islam, qué propugna y qué significa llevarlo a cabo a raja tabla. Y lo que significa es, ni más ni menos, incompatible con nuestra forma de vida, con nuestra civilización, con nuestra era. La era contemporánea. Estar en contra de lo que propugna el Islam es estar en contra de lo que nuestra sociedad occidental rechaza.

Europa también fue así de salvaje. Y también aplicó criterios, sino basados en la fe, sí muy cercanos, a sus leyes. Isabel la Católica, una mujer muy adelantada a su tiempo, mandaba quemar en la hoguera a quién era hereje o le llevaba la contraria. Era medieval con todo lo que ello implica. Cuando yo estudiaba la carrera de historia esto nos lo repetían como un mantra: no podemos entender la Edad Media (ni la Antigua, ni la Moderna) con la mirada contemporánea.

El mundo occidental contemporáneo arrancó en 1789 con la Revolución Francesa y todos los acontecimientos que trajeron la llegada del nuevo orden, la nueva edad contemporánea basada principalmente en el triunfo de la razón, de la Ilustración y con él, la separación paulatina entre estado y religión. Ningún país occidental hoy día basa su legislación en ningún concepto religioso. Ninguno. Y esto es básicamente la gran diferencia con el Islam que hace justamente lo contrario, es decir, su religión es teísta, no separa, por tanto a Dios de la ley que es dictada por éste.

Un poco de historia:

Mahoma [Muhammadan] ibn Abdula nace sobre el 570 y, quedando huérfano, es acogido por su tío en el seno de la tribu árabe Quraysh, en este momento, cuidadores en la Meca la kaaba [ الكعبة ] al-ka’ba, politeísta, “dado” o “cubo”, construcción irregular con esta forma. Sobre el 610, a los 40 años, ayunando (ramadán), en una cueva, recibe la revelación (“recitada”) poesía oral (corán, “la recitación”, 114 capítulos, sura y aleya) que son mensajes, sentencias, no Historia; normas morales y leyes civiles en las que están mezcladas la Fe de Abraham, Moisés, Jesús. En el 619 mueren sus protectores, su tío y su rica mujer Jadiya. En el 620 se le supone un viaje místico a Jerusalém (en caballo alado). Surge el Islam [mandamiento], “acto de rendición a la voluntad de Dios” y se traslada al Oasis de Yatrid, que se convertiría en Medina [ciudad], dónde forma una comunidad cerrada de seguidores. En el 622 se produce la hégira, huida de La Meca a Medina y adopción del calendario lunar que rige a los musulmanes.

Dos años después, sobre el 624, los seguidores de Mahoma comienzan a asaltar caravanas y el propio Mahoma, dirigiendo trescientos guerreros, asalta una caravana de mercaderes que se dirigía a La Meca. Como represalia se envía un pequeño ejército, al que vencieron los incipientes musulmanes, en la batalla de Badr, primera de una serie de logros militares que inaugura LA GUERRA como principio. En el 627, tras las victorias en la Guerra de las trincheras, los musulmanes, expanden su influencia a través de conquistas, aplicando el concepto bélico de Yihad. De ahí en adelante la guerra es consustancial, la paz es esperanza sólo para y entre musulmanes. En el 630 conquistan La Meca y se destruyen los ídolos guardados en la kaaba, vacía desde entonces, en cuya esquina oriental está la piedra negra, que según la tradición islámica, se remonta a los tiempos de Adán y Eva, y que el Arcángel Gabriel entregó a Abraham (Ibrahim). Supuestamente es la «casa santa de Dios». En el 632 muere Mahoma (subiendo en caballo alado, desde La Roca en Jerusalém).

Abu Bakr, sucesor de Mahoma, primer califa, convoca a los creyentes (musulmanes) a la yihad y pasa la mayor parte de su corto reinado combatiendo tribus, en lo que se conoce como las Guerras Ridda o guerras de apostasía. En el 711 su expansión va desde la Hispania hasta la India y en el 732 llegan hasta Poitiers, al noroeste de Francia. En el 750 el Imperio abasí de Bagdad es un imperio militar en expansión, que controla todos los aspectos de la vida: el religioso, el civil, el político. El Islam toma lo simbólico como histórico. Musulmán ( مسلم, muslim) es «el que se somete (a Dios)», quien acepta las creencias, shahāda: “No hay más dios que Alá y Mahoma [Muhammadan] es el último mensajero de Alá.” 

La Yihad, “lucha”, es la defensa armada, derecho de conquista: “defiéndete atacando” (Batalla de Badder), son los versos de la espada: “matad a los infieles donde deis con ellos”. La Sunna [ سنة ], (exclusiva, del sunnismo y creencia mayoritaria, de la que coge su nombre) es la segunda fuente de la ley musulmana, después del Corán y significa, literalmente, “conducta, vía, código de comportamiento o costumbre”, instituido de las predicaciones de Mahoma.

A partir de esta fecha y hasta la actualidad el Islam siempre se ha comportado exactamente de la misma manera. En la época medieval esto no llamaba mucho la atención puesto que su oponente, el cristiano, era idéntico a él o, al menos, bastante parecido. En la serie de TVE de Carlos, se ve perfectamente cómo el emperador español se pasa su vida entera luchando contra “el Turco” que no es más que esa lucha de poderes en la época medieval entre cristianos y musulmanes por el control de las fronteras europeas.

El Islam no ha pasado su siglo de las luces, no ha sufrido su ilustración, continúan viviendo en la era antigua, en nuestra Edad Media. Por lo tanto no es una cuestión de religiones sino una cuestión de valores, de qué nos sustenta cómo sociedad y qué estamos dispuestos a perder. Quién acepte el islam está aceptando que la mujer pierda sus derechos.

Cuando alguien tacha a una persona de no aceptar el Islam de ser racista, en primer lugar denota su profundo desconocimiento sobre qué es el racismo. Y, en segundo lugar, puede que no haya analizado con precisión qué significa aceptar las reglas de juego del Islam.

España es un modelo de transformación a seguir, es un país moderno que en los últimos 40 años ha avanzado más de lo que otros avanzan en siglos. Desgraciadamente nos tuvimos que retrasar cuarenta años en dicho avance por culpa de una guerra civil y de una dictadura horrible. Pero una vez muerto el dictador, lo hicimos. Hoy día España es un país con todos los derechos humanos garantizados, pionera en los avances en la lucha contra la violencia machista, pionera en la lucha a favor de los gays y un auténtico estado del bienestar, un paraíso en cuanto a sanidad pública se refiere.

Tenemos un grandísimo defecto:  siempre hablamos mal de nosotros pero basta viajar un poco para darte cuenta de qué gran país tenemos a pesar de los pesares. El español es tolerante, amante de la vida, de la fiesta pero también trabajador (somos una gran potencia a pesar de la crisis que hemos padecido), en definitiva en España se vive realmente bien. El nivel de vida si analizamos todos los parámetros es altísimo: existe la libertad de expresión, las mujeres gozan de todas las libertades, los gays y transexuales son un colectivo protegido jurídicamente hablando, existe la justicia pública y garantizada, la sanidad, la educación…en fin. Cualquier persona que viva en países como Perú, Ecuador, o el mismo Estados Unidos, sabe que lo que tenemos en España es simplemente admirable.

Todas estas garantías de las que estoy hablando son aplicables al resto de Europa, también Canadá y algún que otro país perdido pero nunca en un país islámico donde, incluso los que son ricos, como el caso de Arabia Saudí, son auténticas cárceles de oro para quién no siga la estricta sharia.

Cualquier persona occidental que ha crecido con estos valores democráticos y que le son tan inherentes en su ADN desprecia con profundidad todos esos “valores” que lleva a cabo la llamada religión de paz. Cómo tratan a sus mujeres, a los gays, cómo articulan, en definitiva, la vida de los ciudadanos. Toda ella sin libertades, sin garantías.

No se puede estar en misa y repicando, dice el refrán. Asisto atónita estos días a comentarios de mujeres a las que no se le cae la palabra machirulo de la boca, que están siempre haciendo que defienden el feminismo (cuando en realidad lo que hacen es atacar a todo aquello que tenga pene), y que, a la vez, defienden el Islam, no vaya a ser que las acusen de ser “racistas”. ¿Cómo se come poner el grito en el cielo porque los hombres vayan despatarrados en el metro porque eso es heteropatriarcal y, a la vez, acusar a alguien de “racista” porque no le gusta ni un pelo el islam? ¿Cómo se puede atacar al Despacito y a la vez asentir a que una mujer vaya con abaya porque “es su decisión”. ¿Están diciéndonos a la cara que las españolas somos tan gilipollas que no sabemos decidir y las musulmanas, por el contrario, sí?

Conviene ir empezando a entender que no se puede ir por la vida de feminista los lunes y los martes alabando al islam cuando tiene tantas normas que nos desprecian.

 

 

2 thoughts on “Racismo, feminismo, libertad

  1. Gracias por aclarar el contexto histórico. El problema es que hay mucha incultura. Un saludo.

  2. Sé que es ponerse detallista, Gema, pero ya quisiéramos que el Islam estuviera en la Edad Media, que no fue como la visión oscurantista que se tiene de ella. El cristianismo siempre sostuvo que la fe debía estar basada en la razón y en la filosofía (esto había sido así desde siempre, desde San Pablo, los Padres de la Iglesia, San Agustín, San Anselmo. Sobre el año 1000 se replanteó el tema en un debate entre San Bernardo de Clairvaux y Pedro Abelardo (1079-1142), reafirmándose el carácter racional de la fe. La Edad Media fue una edad muy racionalista (lectura obligada https://www.amazon.com/Reason-Middle-Ages…/dp/0521003377 aunque yo que la he leído, te digo que es aburridilla). No olvidemos que las Universidades fueron fundadas por la Iglesia en la Edad Media y que fue la Iglesia quien transmitió el saber latín y griego a base de monjes copistas (cuando no existia la imprenta).

    El Islam rechazó esta posibilidad cuando los Ash’aritas (análogos a San Bernardo de Clairvaux) se impusieron a los Mu’tazilitas (análogos a Pedro Abelardo) hace casi un milenio (leer https://www.amazon.com/Closing-Muslim-Mind…/dp/B00JBRUKZS/ ) . Mientras que el Dios del cristianismo es un Dios racional, el Dios del Islam es un Dios que está por encima de la razón.

    No debemos ver al Islam bajo la óptima del cristianismo. El Islam no está en una fase anterior del cristianismo. El Islam tiene su propia historia y sus propias fases y la violencia no viene de su atraso, sino de su misma naturaleza (no olvidemos que Jesús murió perdonando a sus enemigos y Mahoma murió conquistando a sus enemigos).

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