Prohíbemelo pero despacito

mundo-sociedad-desmotivaciones-4Hace tiempo que entramos de lleno en la época de la corrección política más absurda. De hecho, estamos en la edad de oro de la misma. En todas las épocas siempre ha habido guardianes de la moral de los demás, seres dedicados única y exclusivamente a fastidiar lo que otros hacían para pasárselo bien con la excusa de vigilar hechos no aceptados bajo una prisma, bien religiosa, bien moral. Aquí en España hasta hace relativamente poco eso lo hacía la Iglesia. Todos conocemos los testimonios de madres y abuelas que nos relatan cómo el franquismo y su sección femenina marcaba deliberadamente la moral de mujeres, pero también de hombres. Siempre tenía que ver con el sexo, además.

Muerto Franco no se acabó la rabia. Al menos no la de los guardianes de la moral. La iglesia ha ido perdiendo poder sobre la mente de la sociedad y ha dejado paso a otra manera de controlar a los individuos. Los guardianes de la moral siempre tienen que invocar un bien superior para procurar el bien ajeno. Antes era Dios, cuando probablemente a Dios, si le preguntásemos, le daría exactamente lo mismo por dónde llevas el bajo de tu falda o con quién te acuestas si en ese acto no haces daño a nadie. Pero los curas,  y con ellos el poder, se apropiaron de su Verbo y sus enseñanzas y proclamaron: aquí no se folla si no pasas previamente por el altar y de los prolegómenos no se habla.

Ahora dicho testigo lo ha recogido esa parte de la sociedad bienpensante que, como la iglesia antaño, se apropia de un bien superior, en este caso del feminismo, para decirle a la plebe cómo ha de comportarse. Estos van todavía mucho más en serio puesto que llegan donde la iglesia jamás llegó y que es a legislar. Todavía no es ley pero todo se andará. De momento en Euskadi y gracias (o más bien por culpa) del Instituto Vasco de la Mujer, la canción del verano, Despacito (y otras), se queda fuera, proscrita de las fiestas de los pueblos por incitar al machismo. Ea, con dos cojones. Sí, señora. Vuelve la censura.

Confieso que he tenido que ver el vídeo enterito de la cancioncita de marras para ver de qué estábamos hablando. Y lo que he visto y escuchado es lo de siempre y es más antiguo que el hilo negro: la seducción.

La seducción entre hombres y mujeres (e imagino que entre homosexuales funcionará exactamente igual) se basa en principios idénticos en todas las culturas del mundo. En primer lugar la seducción de la mirada. Él o ella miran y con eso dan el primer paso a iniciar el cortejo. Los animales lo hacen oliéndose sus partes pudendas. Nosotros, los humanos, vamos más Des-pa-ci-to. Ese cortejo de miradas puede ir más lento o más rápido dependiendo de la prisa de los interesados. Los hay que se pueden tirar muchas noches simplemente mirándose sin decir nada y los hay que en 5 minutos ya han intercambiado pareceres…o incluso más. No hay absolutamente nada escrito en el arte de la seducción.

La letra de Despacito dice exactamente todo eso. Pero veamos con detenimiento qué letra tan pecaminosa tiene la canción para que las guardianas de la moral la hayan prohibido.

 

Sí, sabes que ya llevo un rato mirándote 
Tengo que bailar contigo hoy (DY) 
Vi que tu mirada ya estaba llamándome 
Muéstrame el camino que yo voy (Oh) 

Tú, tú eres el imán y yo soy el metal 
Me voy acercando y voy armando el plan 
Solo con pensarlo se acelera el pulso (Oh yeah) 

Ya, ya me está gustando más de lo normal 
Todos mis sentidos van pidiendo más 
Esto hay que tomarlo sin ningún apuro 

Despacito 
Quiero respirar tu cuello despacito 
Deja que te diga cosas al oído 
Para que te acuerdes si no estás conmigo 
 

Despacito 
Quiero desnudarte a besos despacito 
Firmo en las paredes de tu laberinto 
Y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito 

Sube sube 
Sube, sube, sube 

Quiero ver bailar tu pelo 
Quiero ser tu ritmo 
Que le enseñes a mi boca 
Tus lugares favoritos (Favorito, favorito baby) 

Déjame sobrepasar tus zonas de peligro 
Hasta provocar tus gritos 
Y que olvides tu apellido 

(Daddy Yankee) 

Si te pido un beso ven dámelo 
Yo sé que estás pensándolo 
Llevo tiempo intentándolo 
Mami esto es dando y dándolo 
Sabes que tu corazón conmigo te hace bom bom 
Sabes que esa beba está buscando de mi bom bom 
Ven prueba de mi boca para ver cómo te sabe 
quiero quiero quiero ver cuanto amor a ti te cabe 
Yo no tengo prisa yo me quiero dar el viaje 
Empecemos lento, después salvaje 
Pasito a pasito, suave suavecito 
Nos vamos pegando, poquito a poquito 
cuando tú me besas con esa destreza 
Veo que eres malicia con delicadeza 

Pasito a pasito, suave suavecito 
Nos vamos pegando, poquito a poquito 
Y es que esa belleza es un rompecabezas 
Pero pa montarlo aquí tengo la pieza, (oye) 

Despacito 
Quiero respirar tu cuello despacito 
Deja que te diga cosas al oido 
Para que te acuerdes si no estás conmigo 

Despacito 
Quiero desnudarte a besos despacito 
Firmo en las paredes de tu laberinto 
Y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito 

Sube, sube, sube, sube, sube 

Quiero ver bailar tu pelo 
Quiero ser tu ritmo 
Que le enseñes a mi boca 
Tus lugares favoritos (Favorito, favorito baby) 

Déjame sobrepasar tus zonas de peligro 
Hasta provocar tus gritos 
Y que olvides tu apellido 

Despacito 
Vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico 
hasta que las olas griten Ay Bendito 
Para que mi sello se quede contigo 

Pasito a pasito, suave suavecito 
Nos vamos pegando, poquito a poquito 
Que le enseñes a mi boca 
Tus lugares favoritos (Favorito, favorito baby) 

Pasito a pasito, suave suavecito 
Nos vamos pegando, poquito a poquito 
Hasta provocar tus gritos 
Y que olvides tu apellido 
Despacito 

Pasito a pasito, suave suavecito 
Nos vamos pegando, poquito a poquito (ehh ehhh) 

Pasito a pasito, suave suavecito 
Nos vamos pegando, poquito a poquito (ehh ehhh)

Bueno, pues vista y leída la letra, servidora, que antes de ser esposa y madre también salía por ahí (de hecho al padre de las criaturas no lo conocí precisamente comulgando sino en una fiesta donde tuvimos intercambios de miradas y algo más), ha interpretado lo siguiente: que chico conoce a chica, que se gustan, que ella lo seduce y le dice que sí, que adelante, que él se pone perraco y que lo que quiere es echarse con ella el gran polvazo del siglo. Oh, Virgen Santa y Santa Madonna. ¿Esto es machismo? Venga, va, en serio, entendería que la sección femenina o mis abuelas, que ya están las dos descansando en paz, se escandalizaran ante dicho mensaje, pero las ¿feministas? No voy a caer en el chiste fácil de que “es que son vascas”. Las vascas ( y navarras), es verdad que tardan más (en general) en dar el primer paso lo que no significa, ni muchísimo menos que luego no disfruten de su sexualidad como cualquier mujer sana mental y físicamente.

En serio, nos hemos vuelto rematadamente idiotas, absurdos, cursis, reprimidos, intolerantes, no sé qué más. Ojo, esto se lo está contando una católica practicante de misa dominical que no entiende la sexualidad como algo pecaminoso sino como algo divertido y que Dios nos ha regalado para su disfrute.

El problema sería de risa si no pasase de ser una mera opinión. Pero cuando las opiniones llegan a las instituciones y las legislan prohibiendo, censurando…ahí la cosa se pone grave. Lolita, de Navokov, debería ser proscrita, quemada en la hoguera por incitar a la pederastia, Hamlet a los celos y a la violencia de género. ¿Qué más podemos prohibir? Esto es la vuelta al pasado, a la Inquisición, a los yihadistas del Estado Islámico.

Déjennos en paz, señoras locas. Eso no es feminismo. Feminismo es libertad. Ustedes prohiben la libertad de elección, machacan a los hombres por el mero hecho de tener pene entre las piernas, no le dan la mínima posibilidad de nada. Son ustedes realmente patéticas y me (nos) ponen de los nervios.

Váyanse con sus prohibiciones a sus hogares, cásense con hombres programados con un botón que estén dispuestos a aparearse con ustedes cuando ustedes lo dispongan y digan. Pero no prohíban. No en nombre del feminismo, no en mi nombre.

Cansinas, coño.