Lenguaje inclusivo como lenguaje gilipollesco

¿Les he dicho que estoy embarazada? Por tercera vez en noviembre, si todo sale bien, seré de nuevo madre. ¿Han leído algo que les sorprenda en mi frase? Me temo que no, más allá de que seré madre de familia numerosa que no es algo habitual en estos tiempos.

Lo cierto es que es algo que desde el principio las mujeres hacemos: quedarnos embarazadas para convertirnos después de parir en madres. Sin embargo el lenguaje cursi/inclusivo que nos ataca sin piedad quiere cambiar esto. Quieren cambiarlo y que quede de la siguiente manera mi frase del comienzo: Estoy preñada y en noviembre seré persona cuidadora.

De toda la vida aquellas personas que decían que una mujer estaba preñada eran las mismas que decían sobacos en lugar de axila. Es decir, unas ordinarias. Preñada está la vaca, la perra o cualquier hembra mamífera puesto que las gallinas, por ejemplo, no lo son ya que ponen huevos y no se sabe de ninguna que se sienta ofendida por no entrar en dicha categoría de preñez.

La consejera de Sanidad Universal y Salud Pública de la Generalidad de Valencia (que rebuscado el cargo por Dior) está más contenta que las maracas de Machín porque cree haber encontrado la clave para luchar contra la desigualdad de género haciendo, vía guía sanitaria primero y veremos qué después, que no se diga embarazada sino persona preñada. Claro escuchas o lees esto y lo primero que piensas es que solo las mujeres se pueden quedar embarazadas. Así lo ha dispuesto la biología y no Franco para desgracia de los radicales. Te quedas embarazada si tienes un útero y de momento y hasta nueva orden solo las mujeres disponen de útero. Por no hablar del resto del proceso que viene antes: unos ovarios que tengan unos óvulos (que se fabrican siendo esa mujer un feto), unas trompas de falopio…

Diga persona preñada en lugar de decir embarazada para no ofender. ¿A quién? ¿Quién puede quedarse embarazada si no es una mujer? Ah, que quizás pueda haber un trans que sea biológicamente mujer pero que se sienta hombre que esté albergando un ser humano en lo que viene siendo el útero? ¿Y cuántos casos así prevé la señora consejera que pueda haber de ese estilo? Digamos que sean los que sean ella quiere velar por esa auténtica minoría, ¿qué pasa con la aplastante mayoría, digamos del 99,99999999999% restante?

Miren, hay cosas que no son ofensivas. Y una de ellas es la caracterización biológica de cada ser humano único e irrepetible. Decir que ha nacido una niña no es ofensivo. Decir que esta señora es la madre no es ofensivo. Decir que esta mujer está embarazada no es ofensivo. Ofensivo es tratar de llamarnos imbéciles a la cara a los ciudadanos (que no a la ciudadanía) y hacernos ver que eso es, atención: “visibilizar”, “empoderar”, “hacer lenguajes inclusivos” y demás rebúsquedas memas de la lengua española.

Si celebrar el día de la madre o del padre es ofensivo, entonces también es ofensivo celebrar el día del orgullo LGTB puesto que los tres días están centrando la fiesta en una circunstancia que tiene una parte de la población con respecto a la otra. Así que o damos paso a todas las celebraciones o las suprimimos todas por decreto ley.

La noble lucha para conseguir que el colectivo LGTB disfrute con plenas garantías de los mismos derechos y responsabilidades que una señora franquista de Valladolid no pasa por incluir gilipollismos en el lenguaje (yo también tengo el derecho a inventarme palabras en la república independiente de mi blog). Pasa por vigilar con los máximos esfuerzos que se cumpla la ley pero no cambiando las palabras mucho menos para no ofender lo que es una evidencia biológica.

Y es que hay una cosa que obvian desde el comienzo y que por eso da lugar a tanta polémica: y esa es que no es verdad que seamos iguales. La igualdad no existe y es una quimera. Lo que sí existe o tiene que existir es la igualdad jurídica, sanitaria, de educación, es decir, de derechos. Pero no somos iguales, gracias a Dios. O a la vida, o a la naturaleza o a Carlos Marx. Pero no somos iguales. De hecho una de las cosas que reivindica el colectivo LGTB es la diversidad, el respeto a esa diferencia. Por lo tanto, ¿en qué quedamos? ¿Somos diferentes o somos iguales? ¿A ver si con tanta búsqueda de a ver quién es el más moderno nos olvidamos de lo esencial?

Una de las pocas cosas que tenemos las mujeres frente a los hombres y que para mí es una ventaja incluso a pesar de que mis embarazos son muy malos, es la capacidad de gestar que no de concebir que eso lo compartimos con ellos. Gestar una vida es algo que solo nos pertenece a nosotras y resulta que una guía que vela por erradicar el machismo ¿nos quiere quitar ese privilegio?

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Algunas de las recomendaciones de la guía según cita VERNE (El País):

– Feminizar profesiones y cargos. Es decir, “la jefa de servicio” o “la directora médica”. Y no “la jefe de servicio” o “la médico” (de hecho, Fundéu desaconseja decir “la médico”).

– Evitar el masculino genérico para incluir hombres y mujeres, y decir, por ejemplo, “las personas enfermas” en lugar de los enfermos.

– Utilizar palabras del género femenino que expresan universalidad, como “la persona” o “la ciudadanía”.

– Eliminar el artículo en sustantivos neutros al género. Por ejemplo, “citar a pacientes” y no “a los pacientes”.

– Usar los barrados (interesada/o) solo en impresos o similares, intentando alternar el orden, y la arroba solo en comunicaciones informales. (compañer@s).

La tercera parte es un glosario, con algunos ejemplos para sustituir términos que no son inclusivos. Está el ya famoso “niños”, término que propone sustituir por infancia, menores o niñez, además de por criaturas y según el caso. Hay más:

– Urgencias adultos: urgencias, eliminando “adultos”.

– Acudir a su médico habitual: acudir a su servicio médico habitual, su consulta médica habitual, médico/a de familia.

– Cada uno: cada cual, cada quien.

– Doctores: personal médico.

– Hijos: descendencia.

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2 thoughts on “Lenguaje inclusivo como lenguaje gilipollesco

  1. Me parece mucho más ofensivo el “preñada” que todos los demás ejemplos que has puesto. Igual que decir bombo al embarazo o intentar igualarnos para todo. Joder! Qué manía con pensar que la igualdad es eso. SOmos diferentes bilógicamente pero no debiéramos ser diferentes en derechos y deberes.
    En fin que todas y todos debemos trabajar por una sociedad más justa e igualitaria para todas y todos. (Me repito?)
    Gracias Gema por decirlo tan bien.

  2. Es algo mucho más profundo que el lenguaje. Quieren cambiar la realidad. Un saludo.

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