De machismos y demagogias

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Qué duda cabe que el machismo nos rodea a todos (y a todas, por Dios) como las gramíneas en primavera. Podemos o no negarlo pero no por ello desaparece. Hay machistas en todas partes y por todos los rincones. Y son de procedencias totalmente dispares: de izquierdas, derechas, pobres, ricos, gallegos, vascos, catalanes, andaluces…y, al loro, hombres y mujeres. Es un hecho que hemos crecido en sociedades machistas y esto no se cambia de un día para otro lo cual no es sinónimo de no dejar de luchar contra esos machismos. Como todo en esta vida hay grados. Lógicamente no es lo mismo asesinar a la parienta porque sospechas que te pone los cuernos que no levantar tu culo de la silla para recoger los platos al terminar de comer porque das por hecho que lo harán tu mujer, tu hermana o tu madre o las tres a la vez. Que las dos cosas son machismo lo sabemos y ambas son reprobables pero, es obvio y sonroja tener que aclararlo, no son comparables. De hecho uno está castigado con penas de prisión y lo otro probablemente le haga gracia hasta a la madre que parió al susodicho.

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Lo que el señor Hernando dijo en sede parlamentaria insinuando que Irene Montero y Pablo Iglesias son pareja y puede haber una lucha de egos entre ellos por ver quién de los dos se expresó mejor, no es machismo. Es una falta de tacto, de educación, es chisme barato, inaceptable por cierto, pero no es machismo. Y no es machismo porque no disminuye a Irene, ni a Pablo, solo revela una verdad: que son pareja y que la lucha de egos entre ambos es potente. Sin embargo Irene Montero lloró. De rabia, suponemos, por tener que aguantar un machismo intolerable. Desde luego está en su derecho a llorar por lo que le venga en gana, faltaría más. O a indignarse que es algo que a ella se le da de perlas, por cierto. De hecho es Irene, la indignada. Pero yo estaría muchísimo más indignada por estar con un macho, alfa a todas luces, que sueña con azotar hasta hacer sangrar a una mujer en una clara demostración de no solamente es machista sino que, además, le va el porno duro, la dominación a la hembra y el sadomasoquismo. ¿Miento?

Vamos a hacer un ejercicio práctico. ¿Qué pasaría si cualquier político del PP dijese que azotaría hasta hacer sangrar a Ana Pastor, la periodista de la Sexta? ¿Pueden hacerse idea del especial que montaría en cero coma Al rojo vivo? La cantidad de tertulias, horas de televisión y en radio para analizar este asunto, un editorial de El País y columnas por doquier pidiendo la dimisión de ese supuesto autor de dichas declaraciones? Yo sí me lo imagino perfectamente. Sin embargo sucedió con Pablito y aquí nos hemos quedado más anchos que largos. Era una conversación privada, dijeron sus seguidores. Ah bueno, vale, pues nada. Asunto zanjado.

Ana Botella no fue jamás santo de mi devoción pero nunca se me ocurrió pensar que estaba en política por ser la esposa de. Como tampoco creo que Irene Montero esté dónde está por ser la novia de Pablo Iglesias. Sin embargo a Pablo Iglesias, nuestro héroe nacional en la lucha contra el machismo, jamás tuvo reparos en decir que la ex alcaldesa de Madrid solo aportaba en su haber ser la esposa de Aznar. Ahí queda eso. Nuestro querido Pablete da por sentado que la única aportación de la ex alcaldesa es que tiene un marido detrás. Y lo dice sin arrugarse porque se sabe legitimado para hacerlo, en la firme creencia de que una mujer que sea de derechas puede ser vapuleada por el simple hecho de no pensar en modo izquierda. El sectarismo llega a ese nivel en Pablete. Pero es que tampoco las compañeras de Pablo dieron la voz de alarma ante semejantes declaraciones. Sin duda una gran proclama feminista, ¿verdad Irene?, ¿verdad Pablo? Consejos vendo, para mí no tengo. Es una suerte que haya desfilado por tanto plató donde, sin duda, se siente como pez en el agua y suelta lo que de verdad piensa.

Irene Montero no lloró tampoco, al menos no tenemos constancia de ello, el día que Pablo Iglesias sugirió en tribuna parlamentaria, que manda huevos, dejar su despacho para que Andrea Levy se echara un revolcón con uno muy mono (de cuyo nombre no me acuerdo) de su diputados. Menudas risas, solo le faltó decirlo con el palillo entre los dientes. No recuerdo a Ferreras hacer de ese comentario mezquino el leit motiv de todo su programa como sí pasó el otro día con el desafortunado comentario de Rafael Hernando. Aquí las ofensas se miden por quién las hace y no por qué dicen.

Pues como con esto, con todo lo demás. Machista si lo dice alguien del PP. Ahora bien, si lo dice Pablo, es un chiste, tía, no te pongas así.

Irene la indignada debería darse cuenta de que el machismo que destila por todos los poros de su piel su amado compañero de partido y de vida es infinitamente más soez que el de Hernando y si luchamos contra uno luchamos contra todos. Así que para mí su indignación es la misma que si viese a la mujer de Laureano Oubiña indignarse porque unos muchachos están fumando porros en la puerta de un colegio. Así que si lloras, hazlo, pero porque tienes al machista a tu lado.

 

One thought on “De machismos y demagogias

  1. Con éste vale todo. A los demás no les pasan una.

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