Dejad de echar mierda al feminismo

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A la próxima mujer que diga que no es feminista, o que el feminismo ya no hace falta, por favor que le retiren el derecho al voto. O que no tenga acceso al trabajo después de casarse. O mejor aún, que no pueda elegir con quién casarse. Vale, igual me he pasado. Me conformo con que sea condenada a clases de historia. Tan solo eso.

Paula Echevarría dijo ayer, cabreada y con razón, por la pregunta de un lumbreras (las preguntas en los photocall de este tipo de actos no se suelen caracterizar por ser muy elaboradas), que ella “ni era feminista ni machista, que no hacía falta ser tan extremista”.

El problema no es que Paula Echevarría, 39 años, mujer y madre de una niña, diga eso. El problema es que lo dicen muchas personas, casi todas ellas jóvenes y muchas, mujeres. ¿Por qué? Por la desvirtualización que cierto sector ha hecho de una ideología basada en la sensatez. Ciertos sectores, efectivamente muy extremistas, han usado una magnífica ideología para defender las suyas. El feminismo no es de derechas ni de izquierdas, no es republicano ni monárquico, ateo o creyente, de ricas o de pobres. Concierne a la defensa de las mujeres y a la defensa de las mismas para que tengan los mismos derechos que los hombres en idénticas situaciones y circunstancias.

Feminismo no es estar a favor del aborto. Ni en contra. Feminismo es que la mujer pueda decidir teniendo toda la información. Y en esa decisión también está la de decidir continuar con la vida. Feminismo no es atacar a tu igual porque decide quedarse en casa. No es mejor ni más feminista una mujer que se jacta de ser madre pero que, además, se ausenta 10 horas de su hogar y, por tanto de sus hijos. Feminismo es respetar todas esas opciones. Hay un grupo de nutridas periodistas, mayores de 50, en grandes medios, que se creen las dueñas del feminismo y que miran por encima del hombro a quienes han decidido que su maternidad vale más que sus carreras. Bueno, ¿y qué?

  • El feminismo no defiende entrar en tetas en ninguna capilla como nos hizo creer la impresentable Rita Maestre.
  • El feminismo no defiende ser vegana. Ni adorar la paella valenciana.
  • El feminismo no te dice qué tienes que votar. Te dice que tienes derecho a hacerlo o a quedarte en casa si así lo deseas.
  • El feminismo no te dice que estés de acuerdo con la independencia de Cataluña.
  • El feminismo no te dice que seas antitaurina. O que seas animalista. Puedes serlo o no.
  • El feminismo no te pide que seas atea.
  • El feminismo no te dice cómo tienes que ir vestida, o desvestida.
  • El feminismo no te dice que odies a los hombres.
  • El feminismo no te pide que seas lesbiana.
  • El feminismo no te dice que tienes que abortar.
  • El feminismo no te dice que debes irte a trabajar a las dos semanas de dar a luz.
  • El feminismo no te dice que te quedes en casa si no quieres volver a trabajar después de ser madre (y si puedes, claro).
  • El feminismo no te dice de qué equipo de fútbol tienes que ser.

El problema, muy grave, que tiene la percepción del feminismo, que no el feminismo, es que unos cuantos colectivos radicales se lo han apropiado para sí mismos desvirtuando tanto su mensaje que tristemente quién no está demasiado informado o no quiere estarlo, lo confunde con otras ideologías.

Ya vale de usarlo para lo que no es que luego pasa lo que pasa. Que nos encontramos con un montón de mujeres y encima jóvenes, que ya tiene mandanga el asunto, con que rechazan una ideología que las defiende ante los abusos que muchos hombres cometen con las de su género femenino simplemente por eso.

Las mujeres que desprecian el feminismo deberían repasar la historia o simplemente los datos de qué supone vivir en una sociedad machista o en la que no se respeta los derechos de la mujer. Leer está al alcance de todo el mundo. Menos posar con morritos en las redes y más leer un poco de historia.