No eduquemos más niños blanditos

 

No ver la tele tiene muchas ventajas. El único inconveniente podría ser que te pierdes cosas. Pero para eso están las redes que enseguida todo lo cantan. Hace unos días hubo un debate en el programa de Risto Mejide sobre educación y Eva Hache, escuchó y dialogó (de manera bastante más amable y educada que Mercedes Milá) con un catedrático de matemáticas que, confieso, yo no conocía. La verdad que me encantó escucharlo.

El buen hombre, con ese tono gallego tranquilo y pausado que lo mismo te recita la tabla del tres que te canta la lista de la compra, le explicó a Eva Hache algo tan abrumadoramente sencillo como que sin memoria y esfuerzo no puede haber pensamiento crítico.

He buscado más vídeos suyos y ninguno tiene desperdicio. Quizás sea el tono medio cantarín y de así como quién no quiere la cosa pero va y te la mete doblada, quizás sea su aplastante sentido común, no sé, el caso es que engancha.

mandelaEn cuestiones de crianza soy muy partidaria de criar a los hijos con muchísimo amor y dándoles siempre abrazos, besos, diciéndoles que los quieres constantemente, mucho piel con piel…(mis hijas duermen en nuestra cama, no digo más) He sido y sigo siendo una gran defensora de la lactancia materna y en general estoy muy de acuerdo con las teorías de la crianza con apego. Ahora bien, a partir de esa base, digamos que luego salen otras, llamémoslas, corrientes de pensamiento y mi línea se aparta bastante de casi todas ellas. Desde luego que debemos fomentar que se interesen haciéndoles el aprendizaje algo más ameno. Por supuesto que hay que enseñar habilidades y fomentar la empatía. Pero ¿de qué sirve todo eso si luego no hay detrás un conocimiento? No sirve de nada. ¿En qué va a trabajar ese niño cuando sea adulto? Hola, buenas, vengo a por la entrevista de trabajo. Verá soy muy empático. Ya, pero es que necesitamos ingenieros para el puesto.

Para mí la disciplina es importante. Y si tengo que poner un castigo, lo pongo. No son frecuentes para que no se conviertan en ineficaces pero los tienen. No los llamo castigos, sino consecuencia de sus actos. El último fue la semana pasada. Después de varias atenciones al orden, Doña Tecla (6) y Mofletes Prietos (4), desoyeron las indicaciones de servidora y dejaron anegado el cuarto de baño. Querían comprobar si el agua de la bañera cabía en el suelo del cuarto de baño. Desde luego lo tuvieron que fregar ellas y se quedaron sin ver la tele la media hora que las suelo dejar antes de irse a la cama. Hoy habláis entre vosotras, les dije. Por supuesto el salón se convirtió en el teatro de Mérida y mis hijas, auténticas actrices donde las haya, desplegaron todos sus encantos fingiendo llantos inexistentes. Ni gritos, ni pegar. Pero coherencia. Si tú me llenas el baño de agua tendrá consecuencia. Sobra decir que desde entonces saben que si su madre les dice que como hagan algo inadecuado se quedarán de nuevo sin tele, no va de farol.

frase-para-animar-a-seguir-estudiando-1429083082Siempre se dice que para que los niños no se vuelvan locos,  se elija un colegio acorde con la manera de pensar de los padres. Nosotros optamos por el Liceo Francés, famoso por inculcar un espíritu crítico a sus alumnos. Pero, como dice este buen catedrático: Sin conocimiento no hay pensamiento crítico. Y el conocimiento, ya se sabe, requiere esfuerzo y memorización, efectivamente, tan denostada hoy en día. Desde mi punto de vista rechazar esto es un craso error. El caso es que el Liceo, que muchos piensan erróneamente que por tener unas ideas muy liberales son poco o nada estrictos, practica una férrea disciplina a sus alumnos, lo hace de manera progresiva según van cumpliendo años, pero tienen normas muy claras que quién se las salte, tendrá consecuencias. Este año mi hija de seis ha empezado a saber lo que vale un peine. No trae todos los días deberes, pero muchos sí. Y los deberes son muy sencillos, generalmente es volver a leer lo que ese día han hecho en clase. Esto en lengua. Y en matemáticas suele tener a menudo, especialmente para el fin de semana, unas casitas que se aprenden de memoria pero basándose en la lógica, de combinaciones numéricas. Eso lo hace con su padre porque yo en matemáticas soy bastante nula. El caso es que en cuanto lleva dos o tres minutos ya empieza a embalarse y como ve que le sale todo bien, siempre quiere más. Generalmente no la dejo que haga más de 20-30 minutos cuando es opcional. Los deberes obligatorios (por eso se llaman deberes) nunca pasan de 3/5 minutos al día.

5356484_origLa sensación que me transmite, con tan solo seis años, es que en esas aulas les están inculcando, efectivamente, ese sentido crítico pero también el de la responsabilidad, el orden y el respeto por el profesor, esto último lo llevan a rajatabla. Me quedé muy sorprendida el día que la fui a recoger al colegio y le conté que al día siguiente no tenía clase (había huelga). Muy resuelta doña Tecla me dijo: “Ya lo sé, mamá, es que hay una huelga” Quise saber qué entendía ella por huelga y me lo explicó: “Verás, mamá, mañana las profesoras no van a trabajar porque no están contentas con su trabajo, así que van a protestar no trabajando. Porque, ¿sabes? si tú no estás de acuerdo con algo tienes derecho a protestar pacíficamente” Ni qué decir tiene que casi me estampo con el coche. Francamente, no me esperaba ni de lejos esa contestación.

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Derechos. En el Liceo les meten en vena desde bien pequeños sus derechos. Forma parte de la cultura de los valores de la república francesa y que se basan en los principios de la Ilustración. Pero también les meten en vena el sentido del deber. Y, desde mi punto de vista, ésa es la clave del éxito. Y, en mi humilde opinión, la falta del deber, de la responsabilidad, es lo que hace que las nuevas pedagogías fracasen estrepitosamente. Cada año que pasa sube la intensidad de la responsabilidad. Digamos que hasta los 11 años que es cuando entran en la etapa del Collége, la cosa es relativamente sencilla. A partir de ahí es cuando ya se ponen muy serios. No digamos en la última etapa que es el Lycée propiamente dicho, que ya es cuando, o estás acostumbrado desde pequeño a ese nivel de responsabilidad, o directamente te quedas fuera de ese sistema. Una metáfora de lo que viene siendo la vida real. De hecho, nuestra sociedad está cada vez más infantilizada. Más inmadura, más manipulable, menos crítica. Vean cómo prosperan ideologías populistas (Marine Le Pen, Pablo Iglesias, Trump…)

Esta última idea enlaza con lo que ya muchos no temen decir en alto. Las nuevas pedagogías aplicadas a la educación han traído como resultado niños, adolescentes, jóvenes muy blanditos sin apenas capacidad para resolver los conflictos que la vida diaria trae. Volvemos de nuevo al concepto esfuerzo. A nadie se le escapa que en España, prácticamente todos tenemos padres, abuelos, tíos etc que vivieron la época de la posguerra y tan circunstancias dramáticas crearon una generación de personas duras, recias. Esto siempre fue visto como un valor y no como un defecto. Afortunadamente no hemos tenido que vivir una posguerra quienes somos menores de 60 pero en esta vida, ya se sabe, nunca los extremos fueron buenos. Ni tan calvo ni con dos pelucas. Ni la cultura de la represión y el castigo físico ni andar temeroso de que te denuncien por haber castigado a tus hijos.

No entiendo que no se pueda optar por una educación que conlleve respetar a los niños pero enseñándoles qué es exactamente la vida y en qué consiste. El mundo laboral es tan profundamente competitivo que la selección natural hace su trabajo sin contemplaciones. Enseñar a los niños el amor a la cultura, a la responsabilidad, a las obligaciones y a los derechos, a ser personas empáticas pero también con conocimiento, es la mejor herencia que se puede dejar y está al alcance de todos. Y, sobre todo, jamás se pierde por muy mal que te vayan las cosas en la vida.

Nos hacen falta muchas más voces como esta.

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2 thoughts on “No eduquemos más niños blanditos

  1. Excelente gema. Comparto tu forma de educar a tus niñas y vivo dia a dia en la escuela donde trabajo la falta de límites, y madres y padres que no saben decir que no. El índice de repitencia es muy alto. Y no saben qué es el esfuerzo. El sistema educativo (escuela media o secundaria 13/17 años) sería la ESO allá? les ofrece demasiadas oportunidades para aprobar las materias, y no sirve. Desde ya no sirve darles todo servido porque los estás anulando como personas críticas. Saludos.

  2. Además lo que no cuesta tampoco se disfruta igual. Un beso.

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