Mi coño no es vuestro, solo me pertenece a mí

People participate in the SlutWalk protest on Copacabana Beach, where Pope Francis will celebrate mass at night, in Rio de Janeiro July 27, 2013. The sign reads "Take your rosaries from my ovaries".      REUTERS/Pilar Olivares (BRAZIL - Tags: RELIGION CIVIL UNREST) TEMPLATE OUT
People participate in the SlutWalk protest on Copacabana Beach, where Pope Francis will celebrate mass at night, in Rio de Janeiro July 27, 2013. The sign reads “Take your rosaries from my ovaries”. REUTERS/Pilar Olivares (BRAZIL)

No sé cómo se llamaban pero sí sé qué pasó el día que murieron. El 8 de marzo de 1908 en Estados Unidos se convocó una huelga a nivel nacional del sector de las costureras. Vivían jornadas agotadoras de 12 y 14 horas de trabajo y su salario, además de ser una miseria, era un 60% inferior al del hombre. Así que unas 40. 000 mujeres convocaron esa huelga para reclamar igualdad de derechos, reducción de jornada, derecho para unirse a los sindicatos y el cese de la explotación infantil. Sin embargo, en una de esas fábricas,  la Cotton Textil Factory, en Washington Square, en Nueva York, la huelga terminó en una terrible tragedia. Se declaró un incendio y las mujeres, que estaban encerradas dentro (puertas y ventanas) por los dueños de la fábrica, murieron calcinadas. Eran aproximadamente 120 mujeres.

En 1957 la Asamblea General de la Naciones Unidas declaró ese día como la jornada internacional de la mujer trabajadora. Desde luego aquellas mujeres eran unas heroínas, no solo por cómo murieron sino por cómo vivieron. Además de trabajar, también tenían una casa y unos hijos que atender y no pocas, además, recibían palizas a diario de maridos que, en medio de toda su miseria y para”calmar su frustración”, al salir del trabajo se gastaban el dinero en la taberna. Además, también sufrían acoso sexual por parte de sus jefes y trabajaban en lugares de lo más insalubres, hecho que hacía que muchas, sobre los cuarenta años tuvieran muchas enfermedades, especialmente respiratorias. En definitiva vivían unas desgraciadas vidas y, desde mi punto de vista, las únicas que se escapaban a estas desgracias eran las ricas. Desde luego y en esas condiciones esas mujeres perdieron casi todo al salir de sus casas para trabajar. Aquellos trabajos eran todo menos dignificantes. 

Cada vez que llega el 8 de marzo me son inevitables dos pensamientos. Uno, recordar aquellas mujeres que dieron tanto la cara, lo dieron todo, hasta su vida. Y dos, cuando veo a esas mujeres que han confundido el feminismo con un odio descarnado hacia: el hombre, la iglesia y prácticamente todo lo que no se ajuste a su santo criterio.

Esas mujeres que serían capaces de quemar en una hoguera al publicista que para anunciar un perfume pone a una mujer sensual, son las mismas que para protestar lo hacen enseñando las tetas. Como si desnudarse fuese algo que tuviera que ver con reivindicar lo que, por derecho, queremos que nos garanticen.

Esas mujeres que siempre tienen en la boca la sexualización del patriarcado sobre el cuerpo de la mujer, son las primeras en utilizar sus tetas para que todo el mundo las mire. De ñoña tengo yo poco. Pero mis tetas son parte de mi intimidad y de los fines que tienen (biológicos y sexuales) ninguno es el de reivindicar nada mostrándolas en público.

No contentas con enseñar las tetas, o el coño, si se tercia, además ofenden a cristianos y no cristianos venga o no a cuento. Como si la Iglesia Católica fuese la responsable de las desigualdades salariales, que las hay, o de que los gobiernos legislen a favor o en contra del aborto. La Iglesia, afortunadamente para todos (y yo soy creyente), no tiene voz ni voto ni en el poder ejecutivo, ni legislativo ni judicial. Podrá tener repercusión lo que dice pero esto es lo lógico en un estado democrático como también tienen voz los colectivos LGTB y nadie se escandaliza por ello. Ambos, iglesia y LGTB tienen exactamente idénticos derechos a expresar sus opiniones. A veces más acertadas que otras (en ambos lados) pero con pleno derecho a hacerlas.

La Iglesia Católica no es precisamente la religión que está detrás de las lapidaciones por adulterio, ni obliga a las mujeres a taparse (en algunos casos todo excepto los ojos). La iglesia católica no está detrás de la obligación de que una mujer no tenga independencia jurídica ni de que dependa siempre de un hombre (padre, marido o hermano) La iglesia católica no está detrás de las ablaciones del clítoris para evitar que la mujer pueda sentir placer y la iglesia católica no está detrás de los matrimonios obligados entre niñas y ancianos. Quién sí está detrás de todo lo citado es otra religión que todos sabemos cómo se llama. Y en dichas manifestaciones (a nivel mundial) no hay rastro de esta verdad irrefutable.

Pero sobre todo y lo más importante es que no es obligatorio en ningún lugar del mundo pertenecer a la iglesia católica. Porque, salvo en el Vaticano, ni siquiera son Jefes de Estado. En román paladino, los curas pueden decir Misa.

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Esta imagen me persigue desde ayer. Es Argentina. Estas mujeres están delante de la catedral y la que va vestida de blanco interpreta a la Virgen María abortando. En la foto anterior a esta se ve a esa mujer simulando un embarazo de al menos 8 meses. La mujer está feliz y las que la rodean también. Al margen de la tremenda ofensa a los creyentes, hay una ofensa terrible a un hecho que, legal o no, siempre es terrible y es el del aborto. Habrá muchas mujeres que digan que abortar no les afectó nada en sus vidas pero para la gran mayoría de las mujeres que abortan, hacerlo no es como ir a depilarse. Es una cosa muy seria y dudo que ninguna lo haga en un ambiente festivo y a carcajadas como estas mujeres interpretan.

17191434_10212381043060135_3862155574419047462_nComo esto, todo lo demás. Cierto colectivo de mujeres han utilizado el feminismo como una excusa para demostrar su odio a los hombres. Desgraciadamente conozco a muchas mujeres que se dicen muy combativas en el feminismo que solo saben despotricar contra el hombre, así, en general. Mujeres que, además, tienen hijos varones y que van a crecer en un ambiente de odio de sus propias madres hacia su sexo. Mujeres que, por haber tenido experiencias negativas o de maltrato físico o psicológico con una pareja, meten en el mismo saco a todos los seres humanos del planeta que tengan un pene entre las piernas, sean culpables o no. 

Este tipo de mujeres, para mayor desgracia, son las que más gritan, a las que más y mejor se les escucha porque para lograr su objetivo se desnudan en cualquier manifestación captando, cómo no, el interés de los medios. Pero hay muchísimas más mujeres que defienden (que defendemos) el feminismo y ni nos desnudamos ni odiamos a los hombres. Y, sin embargo, en los pequeños gestos de nuestras vidas, hacemos cosas que fomentan esa igualdad, por ejemplo, contar en nuestras empresas con mujeres que tienen hijos, mayores de cuarenta años y que el mercado laboral las ha apartado por completo. Para mí hacer eso es bastante más importante y hace mucho más que enseñar unas tetas o simular que soy la Virgen María abortando.

Las miles de mujeres que diariamente brean con actitudes machistas y que no requieren de gritos ni desnudos. Esas mujeres sí nos representan a todas, vosotras, no. No se puede pedir no a la violencia o que no nos maten utilizando la violencia o adoctrinando a la gente para que odie a la mitad de la población. Han hecho tanto daño al feminismo que han conseguido que mucha gente deteste esa palabra.

¿Se imaginan a una Marie Curie (que demostró su valía sin gritos) o a una Clara Campoamor haciendo todo esto? ¿Qué tienen en esos cerebros además de odio? A mí no me representan, a mí me provocan una profundo rechazo y, desde luego, mi coño, como dicen ellas, no les pertenece.

Me pertenece única y exclusivamente a mí.

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One thought on “Mi coño no es vuestro, solo me pertenece a mí

  1. Desde luego. A mí tampoco me representan. Un saludo.

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