No diga madre, diga persona embarazada. Puede ofender

 

“Los médicos piden que no se hable de madres gestantes para no ofender a los transgénero”

En una guía para sus trabajadores, la Asociación Médica Británica pretende que se hable de ‘personas embarazadas’ y no ‘madres gestantes’. También considera que expresiones como nacido hombre y nacida mujer “son reductivos y simplifican un tema complejo”.

Me llega por wassap esta noticia. Como veo que la fuente es actuall, dudo de la veracidad. En el texto enlazan un artículo con The Telegraph (que vale, es conocido como Torygraph por su adhesión a lo conservador pero esto no le resta credibilidad) Voy a buscar con palabras claves en español y veo que ningún gran periódico español recoge la noticia. Eso ya es raro pero no imposible. A veces ha pasado. Hago lo mismo en inglés y ahí sí aparecen más entradas de medios, tampoco los grandes pero sí algunos como el Daily Mirror (diario sensacionalista) Sigo buscando y encuentro varias entradas. En ninguna se enlaza el dichoso documento y empiezo a creer que puede ser un bulo. Hasta que, por fin, doy con la clave. No se trata de ningún bulo, lo que sucede es que es una guía interna (de la que se han impreso 15.000 copias)

Después de mucho buscar, por fin encuentro la dichosa guía y lejos de alegrarme por constatar que no es un bulo, me entra una gran desolación.

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La guía, que se llama ‘Guía para una Comunicación Efectiva: Lenguaje inclusivo en el lugar de trabajo’ incluye consejos de cómo el personal debe hablar sobre determinados asuntos. Como ven lo de poner nombres grandilocuentes a las cosas no es originario de podemos, aquí la trayectoria viene de largo y es universal. Dice cosas como las siguientes:

  • Los ancianos, (The eldery), deben ser llamados ‘personas mayores’ (Older people).
  • Los ‘ascensores para discapacitados’ (Disabled lifts), ‘ascensores accesibles’ (Accessible lifts).
  • Las personas‘biológicamente hombre o mujer’ (biologically male or female), deben ser llamados ‘asignado hombre o mujer‘ (Assigned male or female). ¡¡¡¡Asignado hombre y asignado mujer!!!!

Pero hay más. En lo relativo al embarazo, el documento dicta: “Una amplia mayoría de la gente que ha estado embarazada o ha dado a luz se identifican como mujeres. Podemos incluir intersexuales y transexuales que pueden quedarse embarazados diciendo ‘personas embarazadas’, en lugar de ‘madres gestantes’“.

¿Una amplia mayoría de la que gente que ha estado embarazada se identifica como mujer? ¿Perdón? ¿Acaso ha habido algún caso de un hombre que haya dado a luz? Ah, espera, que dice que “se identifique” Muy bien, se puede identificar como quiera, como si es como un loro pero es un hecho biológico e innegable que una persona que gesta y pare un ser humano (no podremos decir niño o niña para no ofender) es una mujer. ¿Ya no? Interesante.

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La explicación que la asociación británica da es la siguiente: “La desigualdad de género está reflejada en ideas tradicionales sobre los papeles del hombre y la mujer. A pesar de que ha cambiado con el tiempo, los supuestos y estereotipos que a menudo sustentan estas ideas están profundamente arraigados”.

No sé exactamente a qué se refieren con ideas tradicionales porque no lo explica. No sé si se refiere a que tradicionalmente somos las mujeres las que nos quedamos embarazadas (hasta la fecha ningún hombre biológicamente hablando lo ha hecho), no sé si refiere a que somos nosotras las que generalmente nos ocupamos del bebé en casa con una baja maternal…no sé exactamente a qué se refiere.

El caso es que, si nos plegamos a esta dictadura ideológica, perderíamos algo de lo que (me atrevo a sugerir) estamos orgullosas el 99% de las madres: de nuestra maternidad. Unas veces más perfectas que otras. Deberíamos, para estar en la línea de lo políticamente correcto, obviar nuestra condición biológica y renunciar a algo que tanto cambia por dentro como el hecho de ser madre. En fin. 

Fíjense en la foto que es un padre y no una madre el que sostiene a un bebé. Normalmente se usan las fotos de las madres y no de los padres para reflejar la maternidad en esa etapa del recién nacido. ¿Qué por qué se hace así? Podemos aceptar aquí que es una costumbre social, no me opongo y, de hecho, la suscribo. Pero si somos rigurosos a la hora de entender por qué pasan las cosas en la sociedad en la que vivimos no debemos olvidar lo siguiente: durante millones de años y hasta la llegada de los biberones, el bebé solo podía subsistir si tenía unas tetas con leche materna disponibles: los pobres, las de sus madres, los ricos, las de las nodrizas, pero unas tetas con leche SIEMPRE Y EN CUALQUIER CASO. Ahí está, la naturaleza llevándole la contraria al colectivo LGTB (bueno, no a todo porque las lesbianas tienen exactamente la misma leche que las heterosexuales, como ven la biología no entiende de ideologías, sí de sexos) El caso es que la maternidad siempre se ilustra con una mujer por cuanto el bebé es dependiente de ella al cien por cien. Incluso en el caso de darse el biberón el bebé necesita, y mucho, el cuerpo de su madre. ¿Qué pasa si no hay madre? Pues en realidad no pasa nada. Lo que sí pasa es si ese bebé no es atendido como debe. El bebé necesita una figura de apego que, en la gran mayoría de los casos es la madre. Pero si no hay madre y lo que hay es una persona amorosa que lo cuida y quiere (un padre, dos padres, lo que sea pero que lo quiera), ese bebé crecerá sano mentalmente.

Pero volvamos al tema de las supuestas ofensas a un colectivo porque otros hacen lo que siempre han hecho. En el noble intento de favorecer a las minorías, se está desfavoreciendo a las mayorías. Lo que en román paladino se entiende como vestir a un santo para desvestir a otro (en este caso a cientos). La igualdad no se logra dándole derechos a unos en detrimento de otros. Se logra dando idénticos derechos. 

Desde hace tiempo en España hay colegios (públicos pero también algún que otro privado) que ha dejado de celebrar el día del Padre o de la Madre para no ofender a aquellos hijos que provienen de una familia con dos padres o dos madres. La Junta de Andalucía ha dejado de utilizar el nombre padre o madre para llamarlo progenitor A y progenitor B para no ofender a las familias que sean gays. ¿Y ahora qué hacemos con los niños que sí tienen padre y sí tienen madre? ¿Por qué han de dejar de hacerle regalos a sus padres? ¿Qué hacemos con los que sí somos padres y madres? ¿Nos in-visibilizan? ¿Para visibilizar otro modelo de familia in-visibilizan la llamada tradicional? ¡Pues hemos hecho un pan con unas tortas!

Pues me niego. Yo soy madre. De dos niñas. Y lo soy porque las he concebido (por el método habitual y más antiguo que existe), las he gestado (dentro de mi útero), las he parido y las amamantado durante meses. Y, desde luego, las he criado y sigo haciéndolo hasta el día que me muera. Y todos estos hechos ni pueden ser ocultados ni pueden recibir otro nombre para no herir susceptibilidades. Y a mí ahora resulta que lo que me ofende es que la dichosa corrección política me quite lo que la biología me ha otorgado desde hace millones de años y que no es más que el básico instinto de supervivencia que es la RE-PRO-DU-CCIÓN. Un instinto que ha hecho que la inmensa mayoría de los seres humanos que habitamos el planeta nos sintamos atraídos por el sexo opuesto para poder aparearnos y reproducirnos. Que lo de ser heterosexual no se ha inventado para fastidiar al colectivo LGTB. Cuando aparecieron los primeros Homo (de homínidos, no de homosexuales), los Sahelanthropus tchadiensis, hace unos siete millones de años, los que se aparearon entre ellos siendo uno hombre y la otra mujer, no lo hicieron para construir un planeta patriarcal que odia a los gays y a los transgénero. No, no, para nada. Lo hicieron para no desaparecer. Coño, ¡qué malvados!

Que existen los gays y los trans es un hecho irrefutable. Y que lo son desde que nacen y que no lo eligen, también lo es. Ahora bien, si aceptamos esa premisa, entonces no podemos sostener la contraria, esa que dice que sentirse hombre o mujer es una construcción social. ¿En qué quedamos? ¿Los homo y trans nacen y los heteros nos convertimos porque somos las víctimas de la sociedad heteropatriarcal? ¿Y luego se ríen de nosotros por creernos lo de la paloma y el Espíritu Santo? Venga ya.

Yo no tengo ningún inconveniente, ninguno insisto, en que el colectivo LGTB haga sus manifestaciones y sus proclamas para conseguir sus derechos. Es más, tienen todo mi apoyo. TODO. Nadie debe ser menos que nadie en una sociedad igualitaria. Muchísimo menos por algo tan íntimo como es con quién te acuestas. Pero precisamente como creo firmemente en esa igualdad no puedo defender que socaven la de otros. Y sí lo hacen. Lo hacen desde el mismo momento en que debemos cambiar nuestro lenguaje para no ofender. Ofender. 

Pero el debate de la ofensa no se circunscribe única y exclusivamente al colectivo LGTB. También hay otros colectivos como el islámico que enseguida se sienten ofendidos. También en algunos comedores escolares se prohibió el cerdo para no ofenderlos. Desde luego a mí jamás se me ocurriría pisar una mezquita sin cubrirme la cabeza o sin ir descalza. Mi respeto por las creencias ajenas en el marco del ámbito religioso es absoluto. Tampoco se me ocurriría ir a una cena de shabbat y llevar comida que no fuese kosher. Pero desde luego esos son ámbitos privados, religiosos e íntimos. La vida civil es otra cosa y porque un niño musulmán no pueda comer cerdo, no vamos a prohibirlo para el resto de las clases. Dándole un privilegio, que no un derecho a ese niño, eliminamos el derecho de los demás a comer cerdo. Lo igualitario sería que el musulmán tuviera una comida diferente pero que el cerdo se siguiera sirviendo. En muchos países musulmanes se vende carne de cerdo en las tiendas y basta con que se pongan unos guantes para servirlo. No hacen más drama. Yo lo he visto en el Marjane de Tánger infinidad de veces.

En definitiva esto es lo que comúnmente se denomina la discriminación positiva. Como pasa con muchas cosas, nació con la mejor de las intenciones (integrar al menos favorecido) y ha logrado desviar por completo su naturaleza haciendo una sustitución del sujeto del derecho pero dejando, de nuevo, fuera, a otra parte de la sociedad. con el agravante de que en estos casos suele ser la mayoría.

Y en estas estamos inmersos ahora mismo en Occidente. Bajo la dictadura de la corrección política, la más ñoña y cursi que jamás ha conocido la historia de la humanidad y que abarca todos los ámbitos de la sociedad: maternidad, crianza, educación (recuerden, no pongan deberes, que los niños se estresan), gastronomía (no coma animales, como hierba)…

A todo esto, madres como mi amiga Céline Rodríguez Limón, se preguntan cómo es que los niños con enfermedades raras, como es el caso de su hijo, no tienen el mismo trato de favor cuando, en este caso sí, ese trato de favor supondría la diferencia que hay entre seguir siendo madre o enterrar a tu hijo. Pero eso no da votos. Ni likes.

Y después nos preguntamos que por qué ha ganado Trump las elecciones… (lean este artículo porque es, simplemente, genial)

 

2 thoughts on “No diga madre, diga persona embarazada. Puede ofender

  1. Es lo que ocurre cuando se abren puertas que deberían estar cerradas, que luego ya no hay quien pare las consecuencias.

  2. Excelente reflexión; no le quito ni una coma. Preocupante un mundo desarrollado repleto de personas blanditas, sin capacidad de análisis y sujetos al qué dirán

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