La corrección política o cómo ser un cursi (y un intolerante)

U.S. linguist and philosopher Noam Chomsky pauses while addressing the audience at the National Autonomous University's Educational Investigation Institute (UNAM) in Mexico City September 21, 2009. REUTERS/Jorge Dan (MEXICO POLITICS)

Fueron los griegos los que describieron, de manera muy acertada, que la excelencia política del ser humano, la aretḗ , consistía en el cultivo de tres virtudes específicas:

  • Andreia (‘valentía’ – ‘hombría’)
  • Sofrosine (‘sensatez, moderación, mesura’)
  • Dicaiosine (‘justicia’)

Platón, en La República,  añadió una cuarta, la Prudencia, y describió las cuatro virtudes cardinales como:

  • Justicia (virtud fundante/preservante) – conózcase a sí mismo
  • Prudencia (calculativo) – véase el todo
  • Fortaleza (enérgico) – presérvese el todo
  • Templanza (apetitivo) – sírvase el todo

Con la llegada del cristianismo se añadieron las teologales:

  • La fe
  • La esperanza
  • La caridad

Como todo en esta vida debe o debería ser revisado de vez en cuando, a mí me gustaría que alguien con suficiente proyección intelectual añadiese otra virtud. LA COHERENCIA.

La coherencia es difícil de ser llevada a cabo por cualquiera. Para ser estricto con ella uno no tiene que tener claro que jamás se puede regir por el principio filosófico (de la calle pero filosófico) del donde dije digo, digo Diego.

La ideología de lo políticamente correcto está empezando a tener públicamente contestación. Su prima hermana, la ideología de género (que no es más que una manera in-disimulada del marxismo cultural siempre empeñado en adoctrinar a la masa desde la infancia), está empezando a recibir su propia medicina. Llevamos ya un par de décadas aguantando todo tipo de proclamas con las que no estamos muchos de acuerdo pero que tenemos miedo, a veces incluso pánico, de expresar por temor a ser lapidados con insultos varios. Uno puede mostrar su orgullo de ser gay pero no hetero. Uno puede mostrar su orgullo ateo pero no cristiano, uno puede mostrar su orgullo de defender al islam más no de defender su propia cultura (la cristiana si es europeo). La corrección política no es más que la defensa a ultranza de ciertas minorías que, si bien tiene exactamente el mismo derecho a ser entendidas y respetadas, carecen de ningún derecho a estar por encima de las mayorías. Y eso es, justamente, lo que pretenden. 

Veamos un ejemplo que hoy es noticia. La campaña de hazteoir en los autobuses. Han contratado una publicidad en la que defienden que si tienes un pene eres uno niño y si tienes una vagina, eres una niña.

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¿Se han levantado por la mañana para decir esa obviedad y gastarse un dineral en ello? ¿O hay algo detrás?

Correcto. Es la respuesta, la reacción a una acción.

 

 

Concretamente a esta:

 

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Para ambas campañas se ha seguido escrupulosamente una máxima: la libertad de expresión. A mí no me gusta ninguna de las dos. Pero hay tantas cosas en el mundo que no me gustan que moriría de un ataque severo de hígado si me fijase en todas ellas y tratase de eliminarlas todas.

Volvamos a la coherencia. Lo más difícil en esta vida es ser coherente y si una persona cree y defiende la libertad de expresión, debe hacerlo de manera bidireccional. De lo contrario deja de ser libertad de expresión. Es otra cosa.

Ya he dicho muchas veces en este blog que detesto las plataformas que recogen firmas para retirar cosas que no gustan a un determinado grupo social. Change es una suerte de inquisición pero sin sangre. Es lapidación pública porque llega a más lugares que una plaza de una ciudad y hace muchísimo daño a quién sea objeto de su crítica. 

Cuando el año pasado un artista plástico hizo una performance con hostias consagradas en Pamplona, me negué a pedir en dicha plataforma que retiraran su obra. Y soy católica practicante. Pero no me ofende que haga eso. No me ofende porque para él esa forma no tiene ningún sentido por lo tanto su ataque carece de sentido. Lo que sí me ofende es que los políticos utilicen el dinero público para dar cabida única y exclusivamente a aquellos artistas que defiendan su ideología política.

Ada Colau es otro ejemplo de esta intolerancia de única dirección. Para ella que una mujer que recita un padre nuestro blasfemo, reciba dinero público es libertad de expresión. Ahora bien, si otro artista tiene la brillante idea de ridiculizar a las mujeres maltratadas con dinero público, entonces ya ni hay libertad de expresión ni nada que se le asemeje. Es la doble moral. La doble dirección. Y no es nuevo. Lo que es nuevo es quienes ostentan dicha incoherencia. Antes eran los curas del franquismo y la clase franquista en general. Ahora son los progres, los modernos, los defensores de la corrección política. Los dueños del haz lo que yo diga pero no lo que yo haga. Sus formas son idénticas. Sus explicaciones, clavadas. No hay nada nuevo bajo el sol. ¿Podemos medir la ofensa a un católico en miligramos? ¿A un gay? ¿A una víctima de la Shoa? ¿Tienen unas víctimas de las burlas más derechos que otras? ¿En base a qué? 

Vean lo que está pasando con Estados Unidos y Trump. Si hay un pueblo que lleva inscrito en el ADN el respeto por la libertad de expresión, ése es el estadounidense. No en vano así se recogen en su primera enmienda, ese sanctasanctórum (junto a su amor a la bandera y su patria) de cualquier ciudadano de a pie. Tan amplios y largos (y eficaces) han sido y son los tentáculos de la doctrina de la corrección política que hasta USA está empezando a tambalearse en ese sagrado derecho que recoge su primera enmienda.

La buena noticia es que es bastante improbable que lo logre porque la democracia norteamericana es tan increíblemente fuerte y está tan perfectamente diseñada que hasta el mismísimo presidente necesita la aprobación del Congreso y del Senado para aprobar determinadas leyes. Y ojo a un dato: desde el año 1776, fecha en la nacieron como nación (y fecha de su constitución) jamás han conocido una dictadura o gobierno despótico. La noble Europa, siempre tan intelectual, no puede decir lo mismo.

frase-la-libertad-de-expresion-es-decir-lo-que-la-gente-no-quiere-oir-george-orwell-138942A muchos se les olvida que USA, en su democracia prácticamente perfecta, convocó unas elecciones donde el pueblo americano habló. Y ese pueblo eligió a Trump. Es el mismo pueblo que eligió, dos veces, además, a Obama. ¿Entonces les han dado una pedrada y han pasado de ser algo parecido a sabios a ser unos auténticos borricos? ¿Por qué? ¿Porque lo dicen unos cuantos que no asumen el triunfo del pollito naranja? Esos mismos que dicen que el pueblo ha hablado porque la marcha de las mujeres ciertamente fue un éxito, son los mismos que no confían en la decisión del pueblo cuando vota a Trump. Y ojo, los superan estos últimos en número con creces. ¿En qué quedamos? La coherencia…que nos falla.

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Aquí en casa pasó lo mismo con nuestros amigos de Podemos que auspiciaron rodear al congreso cuando las urnas hablaron. Cuando miles de ciudadanos se sentaron a protestar durante un mes en la Puerta del Sol, el pueblo hablaba. Cuando ese mismo pueblo no les dio la victoria en las elecciones, entonces había un golpe de Estado. ¿Y pretenderán que cuele la idea? Con quién no esté acostumbrado a pensar por sí mismo, colará. Esa es la base del adoctrinamiento. Por eso les irrita tanto que les lleven la contraria, porque su defensa de la libertad de expresión no es real, como no es real el amor hacia los pobres de un Papa Borgia. Su incoherencia es tan palpable que sonroja hasta a un niño.

Cada vez somos más los que no nos callamos. Particularmente yo no tengo miedo. Y digo lo que pienso. Y más ahora que no pertenezco a ningún medio de comunicación. A mí estos no me callan. Como yo no pretendo callarlos a ellos. Que digan lo que quieran de los penes y las vaginas. Que digan lo que quieran sobre paternidades diferentes. Verdad biológica solo hay una. Y de cromosomas (XX; XY) y de concepciones biológicas que no cambian por ideologías. Luego tendremos las excepciones a estas verdades y veremos cómo afrontarlas caso por caso.

Que no, que yo comulgo con la forma sagrada pero no con incoherencias. A ver por qué motivo Rita Maestre puede entra medio en bolas en una capilla (lugar sagrado) a decir barbaridades sobre mi fe y yo no puedo hacer exactamente lo mismo en un lugar donde estén reunidos unos Okupas. El problema que tienen estos amantes de la corrección política, además de ser unos incoherentes y unos autoritarios, es que encima son unos cursis de cuidado. Se sienten ofendidos por todo y a toda expresión libre que vaya contra sus principios quieren ponerle un freno a modo de ley. Al que esto no le rechine los oídos tiene un par de problemas:

  • O ha olvidado la historia (o nunca la ha conocido)
  • O está bajo los terribles efectos de una secta.

¡Cansinos, coño!

PD. La campaña que hablaba de lo trans está financiada con dinero público. La otra, no.