Amenazar a los profesores si ponen deberes: la nueva ¿educación?

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“La escuela de Atenas” (Scuola di Atene) Rafael Sanzio (1483-1520)

Ya no veo la tele. Desde hace más de 15 meses. No es que me haya convertido en una intelectual que lee compulsivamente. ¡Qué va! Lo que me ha pasado es que hace más de un año tuve el gran acierto de darme de alta en Netflix y desde entonces nada me gusta más que ver series y/o películas.

Como soy pragmática las veo en VO (en inglés pero alguna en coreano también ha caído) y me he hecho un documento en word con expresiones (en inglés) que desconocía (ya llevo 30 folios). Luego me hago a mí misma dictados usando esas frases y expresiones que he aprendido y el resultado es que en quince meses he mejorado muchísimo mi nivel de conversación en inglés. Es decir, me he obligado a que a la vez que disfrutaba con el ocio, este ocio también servía para aprender. Esos dictados que me hago a mí misma y donde no me dejo copiar es una especie de tarea. Una tarea que unas veces me apetece más y otras menos pero que siempre me autoimpongo con severa disciplina. Soy de lo más apañada. No me digan que no.

En realidad esas tareas que me pongo son, más o menos, unos deberes. Si no lo hiciera o si simplemente no aprovechase para memorizar, todas las horas que he pasado frente a la pantalla serían única y exclusivamente ocio (que también está muy bien), pero he querido convertirlas en un ejercicio que sé que es bueno. Se sabe que ejercitar el cerebro ralentiza el alzheimer. Pero, además, ser de naturaleza curiosa o cotilla, ayuda bastante. A lo mejor algo tiene que ver con la teoría que mantengo desde hace tiempo y que resume que los que nacimos antes de los ochenta fuimos los últimos coletazos de generaciones educadas en la responsabilidad y en el esfuerzo.

Veo por redes (recuerden, no veo la tele) que Eva Hache acudió al programa de Risto Mejide. Estaba dedicado a la educación. Y dijo muchas cosas, muchas de ellas muy interesantes y otras, no tanto. Por ejemplo, sobre los deberes. ¡Ay, los deberes! Les ha tocado la china. Vienen siendo para algunos padres como una droga que hay que desterrar.

 

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“La clase de danza” Edgar Degas (1834-1917)

Voy a intentar no caer en el mismo error que Eva Hache, es decir, mezclar conceptos. En una cosa estoy con ella: hay que educar mentes críticas que piensen, que se cuestionen las cosas y que estén capacitados el día de mañana para resolver su vida solos y que no les engañen. En eso creo que cualquier padre está de acuerdo. Ya, oiga, pero es que para saber, hay que aprender que uno no viene sabido como un Iphone 7.

Los ataques a las obligaciones escolares no me parecen la mejor vía para lograrlo. La vida tiene derechos y obligaciones pero, al margen de esto, hay una cosa que a muchos se les escapa y es que para tener criterio hay que saber. Y sí, como decía Pantunflo, el padre de Zipi y Zape, saber no ocupa lugar pero (esta es la parte que siempre se obvia) sí ocupa tiempo y sí requiere esfuerzo. Se siente pero la única forma de saber determinados conceptos es memorizarlos.

¡Hala!, ya he mentado a la bicha, ya he logrado que se muera un poeta, ya he conseguido que una decena de psicólogos me acusen de traumatizar a los niños. Memorizar, sí, sí, memorizar, me sé de memoria fechas claves, artículos del código civil o de la constitución, me sé de memoria las capitales europeas así como los ríos…todo eso es memoria pura y dura. Analizar sería la segunda pero sin la primera no la podemos tener. ¿De dónde sale esa teoría de desprestigiar la memoria? ¿Acaso no se aprende ella los monólogos de memoria? ¿Qué tiene de malo ejercitar la memoria? Por favor, que alguien me lo explique.

Dice que copiar mecánicamente no sirve para nada….bueno, para algo sí sirve, para mejorar la caligrafía. No es poca broma (la mayoría de los que usamos el ordenador nos damos cuenta de la penosa letra que actualmente tenemos precisamente por no escribir casi nunca). Vamos a aceptar que copiar 100 veces una cosa no sirve para nada…pero ¿no memorizar?, ¿no tener tareas?

Tener tareas forma parte de enseñar a asumir responsabilidades y deben ser acordes a la edad de cada niño. Mis hijas (6 y 4 años) tienen que ir al colegio, lavarse los dientes ellas solas, vestirse, recoger sus juguetes y ayudar a poner y recoger la mesa. No tienen que pasar el aspirador, ni plancharse su ropa (de momento). Pero tienen obligaciones. Por supuesto que las tienen. 

Mi hija mayor, que ahora tiene 6 años, este año ha comenzado con tareas. Ni son diarias ni son excesivas. Hacerlas ocupa cinco minutos (de reloj y literal) Suelen consistir en volver a leer la ficha que esa mañana han trabajado en clase. Por ejemplo: hoy tengo que re-leer a la señora N. Y ella, coge su ficha y me lee las palabras que hay en esa ficha. Los deberes de mi hija son en francés (va al Liceo Francés) y yo no tengo mucha idea de ese idioma (algo sí) pero me siento con ella y la escucho. Si tenemos dudas de cómo se pronuncia lo buscamos en el ordenador o en el Ipad (ya sabe cómo hacerlo) y ese rato que hacemos juntas algo tan divertido como aprender nos sirve de muchísimas cosas. Serán recuerdos, le estoy dando claves de cómo organizarse, yo también aprendo, de hecho ella me corrige la pronunciación que en su caso es perfecta y en el mío es nefasta, aprovecho para enseñarle el transcurso del tiempo ya que los profesores indican que como máximo deben estar diez minutos ocupados en tareas. Ella siempre quiere más y cuando ya hemos cerrado todo solemos jugar a buscar más palabras en la casa que contengan la N o la letra del día. Doña Tecla está en esa etapa en la que todavía le encanta aprender. Tiene la suerte de tener profesoras que le están inculcando dos cosas fundamentales: amor por la sabiduría y respeto por sus profesores. Madame L, su profesora titular, es una mujer dulce de ojos azules que jamás levanta la voz y que, sin embargo, sabe hacerse respetar (incluso a los adultos nos inspira un respeto importante) Tal es el respeto que genera en mi hija que muchas mañanas antes de irse al cole me pregunta: Mamá, ¿seguro que he repasado todo bien de los “devoirs“?

Deberes, deberes, deberes. Deberes frente a derechos. He ahí la cuestión. Unos no pueden existir sin los otros. Decir en un medio de televisión que tienes amenazados a los profesores de tu hijo para que no le ponga deberes es, cuando menos, irresponsable. Además, me lo creo. Si yo fuese esa profesora, en primer lugar iría a una comisaría a denunciarla. Y, en segundo, le invitaría a esa madre a que cambiase de centro a su hijo. Que no los escolaricen, que los eduquen en casa (a su aire), o que los lleven a centros donde los eduquen según las apetencias del momento.

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“Visitando a una escuela rural” Norman Rockwell (1894-1978)

Dice Eva hache que le pregunta a su hijo si le apetece hacer la tarea:

¿Tienes que hacer esta tarea? ¿Y a ti te apetece? Porque si no te apetece no la hagas.

Estoy convencida de que piensa que así la está educando en tener criterio pero eso no es exactamente enseñar a pensar de manera crítica sino a saltarse las normas. En realidad es transmitir la certeza de que tú, niño de seis años, eres el centro del universo y el profesor está a tu servicio y tú harás lo que te salga de los huevos. Y ya cuando seas adolescente y todo se nos tuerza pues ya tendremos manera de echarle la culpa al sistema.

Durante el equivalente de tercero de infantil de mi hija mayor, la profesora repartía la responsabilidad y la co-responsabilidad a los alumnos según el día. Básicamente en lo que consistía esa tarea era en ser la ayudante de la profesora esa jornada. Ni qué decir tiene que les encantaba desempeñarla. Se sentaban a su lado, repartían las fichas, contaban si estaban todos en la fila para salir al patio, chequeaban si todas las sillas se quedaban bien colocadas al salir…en fin, les asignaban una responsabilidad y les hacían ver que aquello era algo grandioso y muy importante. Mi hija solía estar nerviosísima dos o tres días antes de que le tocase ser la “responsable” de la clase.

Ese ejercicio me ha facilitado enormemente la tarea en casa cuando, por ejemplo, tengo que recordarle que recoger los juguetes es su “responsabilidad” Que tiene que ser “responsable” y hacerlo. Es escuchar la palabra mágica y ponerse inmediatamente a recoger. Lo mismo pasa cuando le pido que, por favor, ponga la mesa y me ayude a llevar los platos a la cocina cuando hemos terminado. La pequeña, por imitación, hace lo mismo. Podría no obligarlas, al fin y al cabo tenemos una persona en casa trabajando para limpiar pero es que yo no sé si el resto de su vida van a tener a alguien para que limpie lo que ellas no hagan. Así que prefiero que lo sepan hacer. Podría preguntarles si les apetece. Pero no lo hago porque no creo que esto sea hacerles un favor. Educar en la responsabilidad es tan importante como educar en el pensamiento crítico. Por muy crítico que uno sea ante el poder, si no es responsable en su vida y no la organiza de manera y forma adecuada en sus quehaceres cotidianos, le va a ir francamente mal.

¿O es que Eva Hache planea amenazar a los jefes de su hijo el día de mañana si no le pagan porque un día decide que no le apetece ir a trabajar?

6 thoughts on “Amenazar a los profesores si ponen deberes: la nueva ¿educación?

  1. Es terrible. Yo discutí con una señora que les preguntaba a sus hijos qué les apetecía para cenar, como si fuera un buffet libre. Un saludo.

    1. Y tú no cenas lo que te apetece? Por qué va a ser menos un niño?

  2. Estimada Lola: Ya sé que la pregunta no es para mí pero yo le respondo. No, no ceno lo que quiero. ¿Sabe por qué? Por salud. Si por mí fuera cenaría todos los días huevos fritos con patatas. Pero es que eso no puede ser porque no sería una dieta saludable. Mis hijas, si les preguntase qué quieren cenar, me dirían todos los días donetes. Y, obviamente no puedo darles esa cena cada día. De hecho, la limitación de chuches, azúcares y pseudoalimentos me la tomo muy en serio.

    En mi casa hay un menú de comidas. Y eso se hace. E intento que lleven una dieta lo más equilibrada posible. Lo contrario sería digno de ser tratado por los servicios sociales. ¿O no le parece a usted que alimentar mal a los hijos no es una forma más de maltrato?

  3. Es un sinsentido y se compara cosas incomparables. No creo q a nadie le molesten 5min de deberes, sera q no todos los colegios son iguales. Y se puede perfectamente elegir una cena segun el gusto llevando una dieta equilibrada. Mi hija no me va a responder donetes porque eso no entra dentro del menú, la cosa es haberle dado siempre cosas sanas q alimentan y q pueda participar. Y si, ella elige lo q quiere cenar casi siempre y todavia no tiene 3 años. Q fácil es criticar, lo malo es quien primero critica es quien primero queda al descubierto.

    1. Bueno, entiendo tu postura. Te refieres quizás a que se puede preguntar qué quieres cenar dentro de una dieta saludable? Entonces sí puedo entender que se pueda escoger.

      En cuanto a los deberes creo que debe imperar el sentido común. Ni dos horas de deberes con seis años ni rechazarlos sistemáticamente. ¿No?

  4. Hola Gema!

    Seré breve.. No he visto el programa de Risto Meigide en el que salió Eva Hache..
    No tengo hijos pero trabajo día a día con niños de diferentes edades, desde P3 hasta la ESO..
    No soy maestra ni profesora, soy monitora..Y muchas veces alucino, y me “indigno” por sus males respuestas, falta de valores, responsabilidades, y educación..Doy todo lo que puedo para tratar de mejorar estas situaciones. Pero si desde casa, las familias no ayudan, la tarea se hace harto difícil.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo en tu relato.. Me siento muy identificada con tus comentarios..
    Además… yo también nací en los 70’s!!
    Saludos!!!

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