Sin mí, tú no eres nada

quien-violencia-domesticaLeo la noticia de la supuesta agresión de Maradona a su novia estos días pasados en un hotel de Madrid y todo me suena. Me suena la llamada desesperada de ella. Me suena el motivo de la discusión (los celos de él). Me suena que ella luego se desdiga y aclare que no, que no fue agredida, que solo estaban discutiendo.

Como yo no estaba en esa habitación no puedo saber si eso es así o no. Pero sí sé de otros casos cercanos a mi entorno. Me sé de memoria el odio infinito de uno a su ex porque llamó a la policía y él pasó la noche en el calabozo. Me sé de memoria la retahíla de insultos que hacia ella, por esa acción, se derivan. Y es que la ley de violencia de género no funciona. Es mentirosa, no respeta la presunción de inocencia y, además, convierte al no agresor y al que SÍ lo es en un auténtico enemigo de la víctima a proteger. Después de la denuncia el agresor pasa a ser todavía más peligroso para la víctima. Es como echarle gasolina a los restos de una hoguera.

Vale, funciona rápido. Eso es de agradecer. Hoy tu pareja te pega y al día siguiente ya tiene un juicio. Pero es que después del juicio se queda en libertad y tú sin protección en la mayoría de los casos. A un delincuente la orden de alejamiento le resbala. Lo único que tiene en mente después de haber pasado una noche en un calabozo (con lo que eso implica) es la venganza. Por eso muchas son asesinadas después de las denuncias. Por venganza, porque no pueden tolerar que una mujer a la que ellos tienen sometida, pueda hacerles eso. Porque consideran que ella es de SU PROPIEDAD y nada puede hacer sin SU CONSENTIMIENTO. El maltratador es así e ignorarlo es exponerlas a ellas a más peligro.

Ojo, no quiero decir con esto, ni muchísimo menos, que no haya que denunciar. Solo faltaría. Lo que quiero decir es que la ley hace aguas por todas partes. No sirve, falla, no protege a la víctima, es más, la expone todavía más a ser agredida.

¿Cómo hacer una ley que no traiga estas consecuencias? Protegiendo más a la víctima. Claro que eso cuesta dinero. No tenemos tantos policías para tantas denuncias. Y, sobre todo, no hay dinero para facilitar a la víctima las armas necesarias para escapar de su agresor. El arma más potente es la psicológica. Las mujeres maltratadas están devastadas en su psique, muchas ni siquiera saben que son maltratadas (sobre todo si no les han pegado). Arrastran durante años un sentimiento de inferioridad y culpa que el agresor sigue ejerciendo sobre ellas incluso después de haberse separado. Frases como: “es una hija de puta y podría haber resuelto el asunto sin haber denunciado” demuestran hasta qué punto pretenden dominar la situación, amedrentarlas, acobardarlas y hacerles, incluso en la distancia, de menos. Eso cuando no utilizan a los hijos para ponerlos en contra de ellos en una demostración clara de lo que son: unos auténticos maltratadores. El mensaje que mandan es claro: sigo aquí, no te creas que te vas a librar tan fácilmente de mí. Yo no lo voy a consentir por mucha ley que haya por el medio. 

maxresdefaultLa víctima necesita un apoyo psicológico. Esto es vital. Una terapia le abrirá los ojos de manera progresiva y le hará ver que lo que está viviendo es un auténtico infierno y que eso no es amor. Quién te quiere no te hará llorar. Pero claro, las terapias cuestan dinero. Un mínimo de 50 euros por sesión. Y muchas mujeres no tienen ese dinero. Y sería vital para ellas. Ahí es donde el estado debería poner el empeño y el esfuerzo. Justamente ahí.

La mujer que es maltratada responde, mientras no abre los ojos, al mismo patrón. Justifica a su pareja con frases tipo: es que yo también me he pasado porque le he gritado e insultado. Olvidan que sus reacciones son fruto de algo tan natural como es defenderte. Poner la otra mejilla es de cristianos pero no de humanos. Uno de manera inconsciente se defiende cuando le atacan salvo que ya tengas interiorizada la indefensión aprendida, en cuyo caso, callas, lloras y sigues como puedes.

Otra realidad es que muchas se sienten avergonzadas y no desvelan a nadie de su entorno el infierno que padecen, de alguna manera sienten que ellas se lo merecen por su manera de ser, porque no están entendiendo al hombre que vive con ellas, porque se lo buscan, porque, porque, porque, siempre logran los maltratadores que las víctimas justifiquen, de alguna manera, ese maltrato. 

De la misma manera que detesto a las que han usado esta ley para hacerle la vida imposible a hombres y que denuncian falsamente (las denuncias que no prosperan no las recoge el dichoso informe del CGPJ), también detesto a quienes justifican a los maltratadores. Es más, para mí es muchísimo peor la violencia psicológica que la física. Porque es menos primaria, está mucho más meditada. De un bofetón quizás te puedas recuperar, de años de decirte que eres una inútil, es más complicado.

Los padres, las madres, ¡tenemos tanto que hacer en esto! Tanto si somos padres de niños como de niñas. Hoy estoy especialmente pesimista con la esperanza sobre que esta lacra acabe. Desgraciadamente quedan muchísimas maneras de pensar que, en buena medida, justifican a los violentos. Además, no lo olvidemos, cuando hay hijos y hay un maltratador en casa, esos hijos aprenderán esa forma de violenta y, de no actuar rápido, el día de mañana serán también maltratadores.

La violencia es una cosa tan sutil y que tiene tantas caras que a veces puede que no la detectemos pero está ahí, callada y agazapada esperando a dar un zarpazo cuando menos te lo esperas. No se lo permitamos.

2 thoughts on “Sin mí, tú no eres nada

  1. Es una situación muy complicada. Un saludo.

  2. Bravo, que palabras adecuadas…, la idea brillante
    [url=http://mishushinavoq.tumblr.com/]samsonmn[/url]

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