Madres arrepentidas, no. Madres agotadas, sí

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Maternidad. Vicente Romero

Admiro profundamente a Rosa Montero por infinidad de cosas pero sobre todo porque es la esencia de la bondad. La veo una persona con una empatía grande, sensible, tranquila y una gran defensora de los derechos de los animales así como de las personas que sufren injusticias en este mundo. Sin embargo, que la admire no significa que comulgue con todas sus ideas.

El tema de la maternidad es uno de ellos. Rosa pertenece a una generación de mujeres que vivieron un feminismo que no comparto por cuanto quiso poner a las mujeres a la misma altura que los hombres cuando es de las mayores mentiras que nos han contado. Ni somos iguales ni, intuyo, queremos serlo. Matizo que sí iguales en derechos y oportunidades a la hora de acceder a todo pero no iguales en formas de ser, sentir, padecer y, desde luego, tener hijos.

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Maternidad. Vicente Romero

Rosa ha escrito un artículo en El País, titulado Malas Madres con el que no estoy en absoluto de acuerdo. Si bien es cierto que me río con el grupo/página web que Laura Baena creo y llamado precisamente así, Malas madres, no es menos cierto que entiendo que hace una caricatura de lo agobiadas y estresadas que vamos día a día las mujeres que tenemos hijos. A veces hay que desdramatizar lo que nos sucede y ponerle nombre a nuestros sentimientos: cansancio, culpa, hartura…Pero una cosa es eso y otra muy diferente es defender que una mujer se ponga el taconazo y el rimmel para ir de vuelta a su maravilloso mundo profesional dejando al retoño en la guardería siendo un bebé y pretender dar a entender que eso es una liberación. Habrá madres que así lo sientan. No puedo negar que no conozco a todas las madres del planeta. Pero sé qué se siente cuando tienes un bebé, sé qué significa el puerperio, sé qué dice la biología y la ciencia de nosotras las mamíferas y de nuestros cachorros, los bebés humanos. Y todo eso, como lo sé, no puedo ni quiero pasarlo por alto.

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La maternidad de Klimt

A la naturaleza no le importa si eres la CEO de una gran empresa tecnológica o la limpiadora de una sucursal bancaria. Para la biología ambas mujeres son idénticas en comportamientos y sentimientos una vez han parido a su bebé. Hay una especie de tufillo ideológico detrás de la pretendida justificación de la madre del artículo de Rosa. Más o menos deja caer, así como de soslayo, que una mujer con tanto talento profesional, es normal que no quiera estar metida en casa con un bebé cambiando pañales. Y sí, efectivamente sería una pena que dejara de investigar pero el mundo bien puede esperar unos meses mientras esa gran bióloga se dedica a cuidar a su retoño. No creo que sea pedir demasiado.

Es peligroso obviar la verdad. Y la verdad es que un bebé necesita el cuerpo de su madre, donde nada fuera de él tiene sentido (Nils Bergman) y que a mayor apego y piel con piel, mejores resultados a nivel emocional y cognitivo del bebé. Luego que esas madres que obvian todos estos primeros pasos no me vengan con la importancia de escuelas alternativas para que el niño se desarrolle estupendamente cuando la base, la más barata por cierto y más alcance de todas las mujeres, la han despreciado en pos de una “liberalización” que no sé si me hace reír o llorar.

Cada vez sabemos más de cómo funciona nuestro cerebro y cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene que madre y bebé permanezcan juntos el mayor tiempo posible durante al menos los dos primeros años. Cuando las sociedades más avanzadas en estos temas, como las nórdicas, tienen esos períodos de bajas maternales no lo hacen porque no tengan en qué gastarse en otros lugares el dinero de los contribuyentes. Lo hacen porque saben que es inversión, esto es, gastar para recuperar multiplicado lo invertido con el paso del tiempo.

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Maternidad. Dorian Flórez

Pero hay un escollo ante esto: que muchas mujeres creen que eso es machismo. Y tan lejos de la realidad. Conceder al hombre, al macho, lo que la naturaleza nos ha regalado, sería idiota. En palabras más coloquiales, para una ventaja que tenemos sobre ellos (porque es un verdadero privilegio ser la protagonista frente al hombre en la crianza del bebé), vamos y la regalamos para ser como ellos: esto es, unos tíos. Y es que muchas no queremos ser tíos. Queremos ser madres, además de profesionales. Y la maternidad tiene una cosa que quizás muchas no contemplen cuando se la imaginan: y es que lleva tiempo.

Siempre he dicho que soy una privilegiada por dos cosas: primero porque trabajo desde mi casa y con un ordenador, algo que me ha facilitado tener un puerperio tranquilo, suave, feliz y sin grandes complicaciones. Y por otro lado tengo ayuda doméstica lo que significa que no tengo que estresarme por ninguna tarea doméstica. Prefiero ganar invertir dinero que gano en eso porque me facilita libertad, ergo menos estrés para ser una “buena madre” Sin embargo esta circunstancia no me hace perder la perspectiva de cuál es el día a día de otras madres que están literalmente agotadas porque hacen triplete: trabajar fuera de casa, dentro de casa y ser madres. Si a ese cóctel explosivo le añades las maternidades tardías, entonces tenemos un elevadísimo número de mujeres que dicen estar arrepentidas cuando en realidad lo que están es hasta el moño de tanta tarea y sin posibilidad de renunciar.

Las mujeres occidentales, especialmente en las ciudades, estamos muy solas en la maternidad. Y eso pasa factura porque somos una especie para vivir acompañda. Si a la loba la dejara el lobo tirada en medio del monte con los cachorros, no durarían ni un asalto y morirían todos. Cuando no trabajábamos teníamos muchísimo más diferenciadas las tareas. Te ocupabas del hogar y los hijos pero no tenías que salir ahí fuera a buscar cómo pagar las lentejas. Ahora hacemos las tres cosas y pretender que eso no pase factura es mentira. E irreal. Porque ni somos robots ni tenemos la fuerza de Hulk.

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Maternidad. Pablo Picasso

Por supuestísimo no estoy reclamando que la mujer vuelva al hogar. Reclamo más tiempo de baja maternal. Es más, creo que trabajar es una manera muy sana de desconectar de nuestras tareas de madre…pero es que no es lo mismo dejar a un bebé de 16 semanas en una guardería que a un niño de 3. Ni te digo cuando ya llegan a primaria y posteriormente son adolescentes. Si no podemos ni debemos evaluar a los niños todos en bloque cuando son menores, tampoco deberíamos hacerlo con los sentimientos de las madres en bloque. Porque no es lo mismo.

La naturaleza ha hecho un trabajo de una perfección que raya lo perfecto. El derroche de oxitocina natural que desprende tu cuerpo nada más parir está diseñado para que tú, madre, te encargues de él y no lo rechaces. No lo diseñó para el padre ni a él le dio unas tetas de las que surgiera la leche con que amamantar. Es cierto que hay biberones, sí. Pero eso la naturaleza no lo sabe por eso sigue a lo suyo. De la misma manera que no sabe que hoy en día no es aconsejable tener hijos antes de los 20 y sin embargo desde los 13 o 14 ya te puedes quedar embarazada. Se puede decir que la naturaleza va a lo suyo que es perpetuar la especie. Todo en ella está pensado para la supervivencia de la especie. Pequeños detalles por ejemplo que nosotras no tenemos pelo en el pecho, nos recuerdan que ese lugar fue diseñado para acoger al bebé.  Que una madre llore al dejar a su bebé de semanas en manos de un desconocido no es más que la plasmación de que la naturaleza está haciendo su trabajo. Llorar, pero de felicidad al dejar a un bebé en la guardería, es simplemente antinatural. Puede que provoque la risa en un auditorio igual que un chiste machista lo hace. Pero falta a la verdad. Pretender que traguemos el resto con que eso es progreso o liberación es, simplemente, de risa. Todo necesita su tiempo. Poco a poco la madre y el bebé irán separándose durante horas y llegado el caso días (un viaje, por ejemplo) y no habrá drama. Pero mientras son bebés, eso no es así.

Yo entiendo que uno puede tener mucho empeño en comprender situaciones que no ha vivido pero Rosa Montero no ha parido nunca, por lo tanto la naturaleza no ha dispuesto que su cuerpo empezara a trabajar con las funciones que se ponen en marcha cuando das a luz. Pretender entenderlo es loable, más no es posible. Hay cosas que si no las pasas, jamás podrás comprenderlas porque las sensaciones que experimentas tienen que ver con el mundo de los sentimientos y estos son muy difíciles de explicar.

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Maternidad. Tamara Lempicka

El nuevo feminismo, en el que yo creo y confío, no nos iguala en aspectos como la maternidad porque no somos iguales. La mujer gesta, pare y cría y el hombre asiste, la mayoría de las veces asustado, atónito y emocionado, desde la barrera. La mujer está en el proscenio y la perspectiva cambia radicalmente. Es imposible que sea algo comparable. Una vez que el bebé ya empieza a dejar de serlo, la cosa cambia. Y aún así, la madre sigue teniendo un protagonismo indiscutible en la primera infancia. Incluso si es una mala madre, por desgracia. Así que, más que malas madres, lo que abundan son las madres agotadas. Como hemos cambiado el modelo de sociedad laboral, urge adaptarlo al modelo de maternidad si no queremos terminar todas locas y desquiciadas.

Por cierto, ¿alguna vez se han parado a pensar por qué los pintores, los grandes y pequeños, siempre han retratado la maternidad con una mujer con un bebé en brazos muy pegadito a su piel y/o dando el pecho? ¿Han encontrado algún cuadro sobre maternidad que refleje a una madre dando una conferencia o trabajando en una oficina. ¡Qué cosa tan rara!, ¿verdad?

6 thoughts on “Madres arrepentidas, no. Madres agotadas, sí

  1. Según la ideología de género ser madres nos desmerece como mujeres porque impide el desarrollo personal. no hay más explicaciones.

  2. Genial. Gracias!

  3. Que gran verdad! Más claro imposible.

  4. Gracias, hace falta más comunicación sobre maternidad, muchas mujeres se avientan sin saber lo que implica y después sufren ellas y más sufren los nenes. Coincido, la maternidad requiere de tiempo completo, y la recompensa, hijos felices 🙂 no digo que por siempre, pero como decía Carlos González, si inviertes el sueldo de un año o dos, en un coche o casa, porque no invertir dos o tres años en lo que es más valioso e importante, en tus hijos! Abrazos

  5. Pues generamejte los pintores estarian relajadinos pintando y reflejanan se estado emocional,no el de una madre de verdad,seguro serían imágenes más terroríficas, ji

  6. Cuando no nos tomemos como un drama el hecho de que ser madre lleva implícito el renunciar, no necesariamente y únicamente al trabajo, si no a gran parte de como éramos y pensábamos antes de ser madres, entonces dejaremos de frustrarnos y empezaremos a disfrutar de esta opción y privilegio que nos da nuestro género.

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