No hay deberes, solo felicidad. El triunfo de la gran mentira

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El examen del colegio, de Albert Anker, pintor suizo (1831-1910)

Sin temor a equivocarme intuyo que una de las bases por las que el discurso de Podemos cala tan bien entre la población joven es porque la ley educativa en España desde hace al menos tres décadas encadena fracaso tras fracaso. Igualar por abajo es una de las cosas que mejor prensa ha tenido en los últimos años y ha logrado elevarse como un gran derecho. Se ha desvirtuado el concepto igualdad y los resultados en las nuevas generaciones ya los podemos ver. Equiparar igualdad de derechos (indiscutible que exista) a somos todos iguales, es una de las mayores mentiras y más dañinas que hemos podido creernos. Porque no, no todos somos iguales. Ni en estructura mental, ni es capacidad de esfuerzo, ni en liderazgo, ni en nada.

No traumatizar a los niños impidiéndoles repetir curso, no cargarles con deberes, no suspenderlos porque no saben poner bien las tildes o las comas en un texto básico. De manera progresiva una ley que se vende como algo que pretende igualar, al final consigue grandes desigualdades. Y es que la vida ahí fuera, la empresarial, la laboral, la que en definitiva cuenta para que te puedas pagar lo que necesitas para vivir,  ni es igualitaria, ni persigue no traumatizar a sus trabajadores. Persigue rentabilidad en términos económicos.

Desgraciadamente, salvo contadísimas excepciones de alumnos privilegiados, las cosas no se logran sin esfuerzo. Unos deberán aplicar más esfuerzo que otros (no somos iguales), pero todos, en función de sus capacidades, deberán hincar el codo. Me hace gracia ver cómo personas que exigen una sanidad de calidad son las mismas que reclaman que no se traumatice a los niños con deberes ni haciéndoles repetir. Supongo que esas personas, a la hora de exigir resultados en una operación a corazón abierto, igual cambian de opinión si el encargado de dicha tarea es un cirujano que consiguió el título con un cuatro y al que se lo concedieron para que no se sintiera peor que sus compañeros.

La huelga de padres para que los hijos no hagan deberes no es más que la constatación de que esa forma de pensamiento ha triunfado. No es de extrañar que la mayoría de esos padres nacieron después de 1980 y se han criado en la certeza de que tienen derechos pero no obligaciones. Ayer leí a una persona: “Los deberes son un impedimento para la felicidad familiar” Claro. Y trabajar, ni te cuento. Sobre todo los días que son tan grises y hace tanto frío ahí fuera y lo bien que nos quedaríamos en la cama calentitos. Pero es que el mundo ni es tan “feliz” como algunos parecen querer imaginar, ni es tan bondadoso. El mundo es exigente y al final, la ley de la naturaleza se queda con el más fuerte. En el campo laboral, con el que tiene mayores capacidades. De ahí que un abogado del estado, previa aprobación de una durísima oposición, gane mucho más dinero que un señor que limpia pescado en Mercadona. Hay a quién le parece injusta esa diferencia salarial. A mí lo que me parecería injusto es que quién ha dedicado años de duro esfuerzo a conseguir ese título, gane lo mismo que el que no lo ha hecho. Además, hoy en día y también desde hace varias décadas, ya no se puede decir que el abogado lo es porque proviene de una familia de ricos y privilegiados. La gran conquista de la democracia fue precisamente ésa: la igualdad de oportunidades que no es lo mismo que que todos después seamos iguales.

Enviar deberes a casa desde los seis años significa establecer unas rutinas que, conforme, vayan creciendo, irán aumentando. Desde luego es una barbaridad ponerle una tarea a un niño de seis años de más de 10 minutos. Pero tan barbaridad como no ponerle nada a un niño de 13 años. Ponerla desde los seis significa habituarlo de manera progresiva a establecer unas rutinas de responsabilidades que, o las cumple, o se quedará fuera del sistema. Yo sé que es cruel decirlo, pero es la verdad. Solo hace falta mirar hacia fuera. Uno puede engañarse a sí mismo y a sus hijos diciéndoles que el mundo es de otra manera…pero es una traición a ellos porque es una gran mentira. El mundo Disney está muy bien en la infancia pero crecer significa otra cosa.

El sistema educativo español tiene que modificar muchísimo. Para empezar, menos alumnos por clase. Lo ideal serían 15. También lo ideal sería que las clases no superasen los 40 minutos y que el horario cambiase. En primaria, entrar a las 10.00 y salir a las 15.00. Y, a partir de ahí deporte, mucho deporte, básico para todo en la vida. Y asunción de deberes acordes a la edad. Por supuesto, los profesores tendrían que ser los que accedieron a la universidad con una nota de corte altísima, tipo la de medicina. Ya en secundaria aumentar esos horarios, empezar a las 9.00 y salir a las 16.00. Siempre seguimos con deporte y por supuesto, con unos deberes con mayores responsabilidades. 

Esto que acabo de proponer es una entelequia. Primero porque no hay dinero. Para defensa sí, para educación, no tanto. Y segundo, por la dichosa conciliación. Esos horarios son incompatibles con los laborales de los padres. Es verdad que los centros escolares podrían ser centro también de esas actividades deportivas. Yo asumo que el colegio de mis hijas es un ejemplo a la hora de promover todo tipo de actividades, hay una treintena de ellas para que se puede escoger a gusto. No solo deportes, también artes plásticas, música, danza…

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The crèchel, Albert Anker

Educar también significa la transmisión de valores y yo no sé en qué momento se perdió de vista que esforzarse en una virtud. Que estudiar y memorizar, seguir aprendiendo conocimientos es una virtud. No sé en qué momento se cambió radicalmente este pensamiento por: hagamos lo mínimo y exijamos lo máximo. El “tengo derecho a” es la frase más repetida en este discurso tan mentiroso. Uno tiene derecho a la libertad si se la gana. No puedes conservarla si matas. Es verdad que hay derechos que son inalienables, al menos en nuestra sociedad pero todo tiene sus matices. Tienes derecho a la sanidad pero no a un uso indiscriminado de ella, tienes derecho a la justicia pero a abusar de ella, tienes derecho a la educación pero, llegada una edad y si no cumples el requisito mínimo, no podrás acceder a la universidad. No al menos a la pública. Porque no es justo que un alumno que se toma a pitorreo estudiar, le quite el puesto a otro que sí se lo merece. De hecho ni siquiera pagando. Muchas universidades privadas, la de Navarra, aplican un estricto criterio de resultados en la admisión de los alumnos.

Se supone que el colegio prepara al alumno en el conocimiento. No existe todavía el chip electrónico que nos convierta en seres con conocimientos. Desde luego la adquisición de la cultura no se basa única y exclusivamente en la memorización y el estudio, también está el aprendizaje del pensamiento crítico pero es que hasta cuando te enseñan a pensar te cuentan cómo los grandes que nos precedieron, pensaban. Y eso, te lo tienes que aprender sí o sí. El cómo lo incluyas en tu cerebro es variable. Pero que lo debes interiorizar es una certeza.

Me preocupa la deriva de una sociedad donde son los propios padres los que están cargando contra sus propios hijos, haciéndoles ver que solo con desear algo lo tendrán. Les están mintiendo porque el mundo que les espera ahí fuera es implacable. Las empresas no buscan la felicidad, buscan resultados. 

Es una pena. Pero es una realidad. Quién la quiera asumir, estará mucho más preparado.

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8 thoughts on “No hay deberes, solo felicidad. El triunfo de la gran mentira

  1. Como siempre acertadisimaaaaa!!!! Mi hijo mayor es 15 días más joven que Doña Tecla (te sigo desde antes que naciera) y a sus 6 tiernos años tiene deberes. Y a mi me parece bien. Tiene que copiar 3 frases todos los días!!! una hazaña que no dura más de 8 minutos pero que a mi me parece increíblemente valiosa porque hace dos cosas: genera rutina de estudio y (casi más importante) obliga a mi hijo a ser responsable. El esfuerzo y la responsabilidad son los grandes olvidados… y curiosamente creo que para una sociedad sana FUNDAMENTALES.

  2. Estoy de acuerco con todo el vontenido del artículo. Gracias por pensar así.

  3. “Ayer leí a una persona” diooos, más lectura y menors deberes!!

  4. Excelente !

  5. De lo mejor que he leído últimamente. Felicidades

  6. Me encanta tu artículo. Enhorabuena.

  7. Responsabilidad no es lo mismo que acatar órdenes por temor a las consecuencias impuestas por otros. Eso es miedo, sentimiento de culpa, sumisión…pero no responsabilidad. El alumno responsable con su aprendizaje es el que sabe dónde flojea y está comprometido consigo mismo y con su grupo de clase. El que decide profundizar en un tema o apuntalar sus conocimientos porque ha comprobado que no lo tiene claro. Y para eso no valen los deberes impuestos ni el sistema educativo actual, que mayoritariamente prioriza los contenidos de los libros de texto frente a los intereses de los niños junto a una práctica profesional lejos de la excelencia. Por eso los deberes actuales en su inmensa mayoría no promueven la capacidad de esfuerzo (real) ni la responsabilidad.

  8. Responsabilidad no es lo mismo que acatar órdenes por temor a las consecuencias impuestas por otros. Eso es miedo, sentimiento de culpa, sumisión…pero no responsabilidad. El alumno responsable con su aprendizaje es el que sabe dónde flojea y está comprometido consigo mismo y con su grupo de clase. El que decide profundizar en un tema o apuntalar sus conocimientos porque ha comprobado que no lo tiene claro. Y para eso no valen los deberes impuestos ni el sistema educativo actual, que mayoritariamente prioriza los contenidos de los libros de texto frente a los intereses de los niños junto a una práctica profesional lejos de la excelencia. Por eso los deberes actuales en su inmensa mayoría no promueven la capacidad de esfuerzo (real) ni la responsabilidad.

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