Lo confieso: Soy la típica madre blanda

colenoAquí me tienen, compungida, llorosa, con nudo en la garganta y el corazón. Mi doña Tecla comenzó ayer el colegio y hoy, nada más levantarse lo primero que ha preguntado es:

-¿Hoy tenemos que ir al cole?

-Sí, hija, hoy hay cole.

-¡Oh noooooo!, ¿otra vez?

-Sí, jamía, otra vez.

Angelico mío, ¿cómo explicarle que todos hemos de cumplir con nuestras responsabilidades? Ella, que cuando habla de ayer dice “mañaña”, ¿cómo explicarle las obligaciones de lunes a viernes?

Doña Tecla detesta los cambios. Pensarán ustedes que como todos los niños. Pues negativo. A mí me rechiflaban. Claro que yo era (y soy) una lercha y una bon vivant. Pero ella es cautelosa, prudente y observadora. Gusta de repetir siempre las mismas cosas. Adora el orden y la rutina. ¿Se imaginan lo que debe de sufrir con una madre como yo? Exactamente lo que sufría yo con mi progenitora. Por cierto, abuela materna y nieta mayor son dos gotas de agua en maneras de ser.

Llevamos todo el verano contándole que pasa a clase de los mayores, que ya no va a los pequeños. Da igual. Ayer lloró, hoy más. Le ha molestado profundamente que le cambien de profesora. Cosa que entiendo. También cambian los niños de la clase. Todo eso se lo iba explicando ayer de camino al cole y la pobre sólo acertó a preguntar:

-¿Pero es el mismo colegio?

Como diciendo, tanto cambio, tanto cambio, ¿también me cambian el colegio? Madre mía la que me espera cuando ya dé el salto al Liceo, un colegio como diez veces más grande en tamaño. Para entonces estará a punto de cumplir los seis años pero me juego el cuello a que seguirá siendo una niña poco amante de los cambios.

Ayer no se quedó llorando. Su profesora me dejó (menos mal) entrar con ella a clase, sentarla con su novio (que ya llevan dos años, oiga) y, por suerte, estaban haciendo plastilina. Así que se quedó encantada. Cuando la fuimos a recoger mi marido y yo nos dijo la profe que había estado genial todo el día. Ni medio puchero. Cosa que nos alegró profundamente.

Hoy, sin embargo, se ha quedado llorando. Me ha partido el corazón. Encima me ha dicho: ¡mamita, por favor no me dejes! Imagino o quiero creer que en menos de cinco minutos se le habrá pasado. Al fin y al cabo ella es una niña sociable, le gusta muchísimo jugar, pintar, aprender canciones…pero el disgusto que tengo no me lo quita nadie. Menos mal que hoy es media jornada (los miércoles y los viernes salen a las 12.30)

Bueno, pues eso, que tengo un disgusto que “paqué. Soy la típica madre blanda. Lo que de verdad me gustaría es haberle dicho: ¡No te preocupes que nos vamos a casa! Pero mi Pepito Grillo, el muy mosca cojonera, me dice que no, que tenemos que hacer un esfuerzo y que poco a poco y con muuuuuuucho amor, mucha paciencia al final, en unos días, irá feliz al cole como siempre.

 

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7 thoughts on “Lo confieso: Soy la típica madre blanda

  1. Lo que no entiendo es por qué les cambian de profesora, ya son difíciles para ellos los cambios. Por qué darles mas? Y por qué nos tenemos que conformar con me han dejado entrar? Es tu hija! Normal que entres! Algún día cambiará y será normal que los niños dispongan de ese ratito de desahogo, a ella se le pasará en cinco minutos el puchero, pero a ti(Pese a Pepito Grillo) te va a durar hasta las doce y media… Da gracias que hoy hace media jornada… 🙂

    1. Ya hija, lo de que les cambien de profesora no mola nada…

  2. Oooohhhh… sé como te sientes.  Es realmente duro para ellos, pero también para nosotras.  Piensa que realmente luego se lo pasan bien, aunque al principio sufran un poquito.  Y además, es lo que hay.  Lo mismo que cuando les salen los dientes, sufren pero es que… es lo que hay! La vida es así… no? A veces se sufre y hay que enseñarles a lidiar con el sufrimiento.  Más tarde vendrán los rechazos de las amigas, los “tu no” y cosas así que son mucho peores en mi opinión.  Entonces sí que vamos a sufrir… aaayyyyyy!!

    1. De verdad que se me parte el alma. pero, claro, es lo que hay…

  3. Hola Gema.No te preocupes, todas las madres son tontamente blandas.Pero la verdad es que a los crios les encanta lo contrario,Fíjate el crío que tengo ahora, y los otros también se comunican con sus madres a través de llantos, quiero esto, sí no me lo das lloro. Al cabo del día el crio ha llorado 200 veces por tonterias.En cambio conmigo la cosa es absolutamente la contraría.Cuando, al principio, intentan llorarme, me rió de ellos, les pongo caras raras, y convierto el pre-llanto es un chiste del qué nos reimos los dos. Al final terminan entendiendo que conmigo esa estrategía no vale, yó, a diferencia de sus madres soy un poco más dificil.Y eso es genial, porque empiezan a diseñar estrategias de acercamiento, de persuación, etc etc. en definitiva conseguir lo que quieren pero de una forma más elaborada.Cuando ya empiezan a comprender sigue la estrategía de negociación. Sí quieren algo fuera de lo común tienen que aprender a negociarlo, me acuesto tarde hoy pero mañana hago esto, etc etc etc.Y así sucesivamente, educandolos y obligandoles a pensar, a trabajar, a ser un poquito mejores hoy que ayer y etc etc etc.Un saludito from Arkansas.

  4. Los hijos enseguida te toman la medida y, cuanta más importancia le des tú, más le darán ellos.

  5. Hola Gema.Aunque no tiene nada que ver con el articulo, he recibido un correo de la guarderia de mi hijo, todavia no tiene 3 años y desde el correo me remiten a un link,Te envio el link, compara con las guarderías y colegios preescolares de España.http://parentsblog.childcarenetwork.net/trust-honesty-how-to-teach-important-values-in-preschoolers/?utm_source=September+2014+Parent+Newsletter&utm_campaign=September+14+Parent+Newsletter&utm_medium=emailMe parece interesante que lo leas..

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