¡Que te pego, leche!

No hay manera. Lo he intentado de todas las maneras y me temo que estoy a punto de tirar la toalla. Mi hija es, definitivamente, muy macarra. Estamos pasando días en tierras maternas (osease en mi Galicia) Hemos ido a visitar a familiares y amigos y allí por done ha pasado la impronta de doña Tecla ha repartido leches a diestro y siniestro. Especialmente si los destinatarios de las mismas son infantes como ella. Así de cruel es la vida.

No puedo pegarle para afear su conducta. No resulta muy coherente pegar a un niño mientras le dices: no se pega. Tampoco quiero gritarle. Pero reconozco que estos días no he necesitado colorete. No lo hace a mal, estoy convencida, pero lo hace. Por supuesto la primera que cobra, en forma de pellizcos, es Mofletes Prietos que sufre en silencio, pero sufre.

Me enfado con ella, le muestro mi disgusto, me alejo, ella llora, suplica mi perdón. Se lo concedo (¡cómo no!) Pero en cuestión de horas vuelve a la carga. Me consta que en el colegio ya no lo hace. Se sabe de memoria que si casca se queda castigada de pie mirando cómo los demás juegan. Pero conmigo no debe de tener el mismo temor. Esto terribles dos están durando demasiado. Sí, un año, pero se me está haciendo eterno. ¿Cambiará cuando cumpla los tres? No me la imagino así de macarra con seis años.

A veces cuando lo hace noto las miradas inquisitorias de la gente clavándose sobre mi espalda y me pregunto si sabrán que la primera que sufre el calvario es servidora y que estoy en ello, educándola, pero que el temita a veces se me va de las manos. No es tarea fácil.

Vayan mis humildes disculpas para las sufridoras víctimas de los arranques de genio de doña Tecla. Sinceras. De verdad.

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2 thoughts on “¡Que te pego, leche!

  1. Pues hija tendrás qué buscarle su punto, algo que le encante y privarle de ello cuando pegue. No es facil, mi hijo no pegaba pero era super desobediente (qué era? es !) y nos costó encontrale el punto débil. Parecia que todos los castigos le resbalaban.
    Animo, ser mamá es el trabajo más dificil y menos reconocido !

  2. Pues hija tendrás qué buscarle su punto, algo que le encante y privarle de ello cuando pegue. No es facil, mi hijo no pegaba pero era super desobediente (qué era? es !) y nos costó encontrale el punto débil. Parecia que todos los castigos le resbalaban.
    Animo, ser mamá es el trabajo más dificil y menos reconocido !

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