Ni tradición, ni educación, es machismo

No sé cómo la semana pasada cayó en mis manos este artículo sobre el machismo en los jóvenes españoles. Y llevo desde entonces dándole vueltas a mi cabeza sobre el tema. Estas son mis reflexiones desde mi óptica de mujer y de madre de dos niñas.

Gritos y faltas de respeto continuadas aludiendo a su falta de conocimiento con todo, llamarla burra, inútil, desprestigiar por todo y delante de todos, convencer a su pareja de que en nada de lo que dice tiene razón, repetirle constantemente que sin él no serviría para nada. Tú te callas que no sabes de qué hablas. Y ella, sumisa, mira hacia el suelo y llora. Además, lo hace en silencio para no molestar a su pareja, para no escuchar de nuevo que todo lo resuelve llorando.  ¿Saben ustedes de que les hablo? Del maltrato. No hace falta llegar a las manos. Esas heridas se quedan en el alma para siempre y es posible que la mujer que las sufre dedique años de su vida a curarse. O lo que es peor, esas mujeres puede que se pasen años sin reconocer que las están maltratando y siempre recurran a justificar todo tipo de acto con un: no, si él es muy bueno pero

Todos sabemos que si un hombre le pega a una mujer eso es violencia, me da igual la semántica que especifica que es de  género o machista. Es violencia y punto. Que una mujer pegue a un hombre también lo es pero se parte de un punto diferente: la situación de poder. Poder económico, social, físico. Sin embargo pocas personas son capaces de atreverse a calificar de violencia a un hombre que constantemente humilla a su mujer con desprecio, faltas de respeto, gritos, que consigue que viva atemorizada sin posibilidad de decir ni ay. Que la humille delante de terceros, delante de los hijos…

Nos bombardean constantemente con campañas que nos hacen distinguir perfectamente cómo es un hombre que pega. Y ojo, en el origen de todo esto está el machismo que no late como una bofetada pero a veces hasta duele más. Y no siempre es pronunciado por un hombre:

-Tu sitio es tu casa cuidando a los niños

-Tienes que aguantar por el bien de la familia y si tu marido llega a casa tarde todas las noches lo únic0 que te queda es aguantarte (obviamente no de trabajar que a lo mejor el pobre hombre viene de descargar camiones de Mercamadrid)

-No me tienes respeto, llego a casa cansado de trabajar y lo único que haces es plantearme problemas

-Tú cállate que no tienes ni idea

-Tú qué vas a saber de eso

-Eres una puta

-Eres una mierda

-Sin mí no serías nada

-Todas las mujeres son unas putas (este es el clásico que dice el chulobarra mientras se toma la caña y fuma su cigarro y los amigotes sonríen y asienten con la cabeza)

Puede que exista gente que considere que me excedo, que no son más que palabras. Y es verdad que no son más que palabras. Pero las palabras a veces duelen hasta límites insospechados. Hay que tener mucho cuidado en aplaudir, no levantar la voz ante actitudes tan arraigas (le pese a quién le pese) en nuestra sociedad. El macho ibérico, como el lince, está condenado a la extinción pero quiere morir matando. Como madre de dos niñas me temo que cuando sean adultas seguirán viendo machismo a su alrededor. Y es una lacra que todos debemos combatir.

No es educación, no es tradición. Es partir de planteamientos básicos. Somos iguales en libertades y derechos. Es sumamente triste que el machismo empiece a campar por sus anchas entre lo más jóvenes. Es un retroceso, simplemente, inaceptable.

Si eres mujer y me estás leyendo, si tienes hijos pequeños, recuerda que esto va especialmente contigo. Un niño educado por una madre machista será un hombre machista, un niño educado por una madre que le inculque que las niñas no son más débiles sino iguales, será un hombre que respete a las mujeres y no solo a su madre y hermanas. Y si tienes niñas, qué decir, ¿verdad? pues decirles a todas horas que nunca jamás dejen que nadie las pisotee por el hecho de ser mujer. Mejor dicho, que nadie las pisotee.

PD. 41 mujeres han sido ya asesinadas por sus parejas en lo que llevamos de este año. Por ellas y por las demás que se quedaron en el camino va dedicado hoy mi post

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3 thoughts on “Ni tradición, ni educación, es machismo

  1. Genial Gema.
    Sobretodo el último párrafo en el que señalas que una madre machista educa un hijo machista.
    Un beso

  2. Genial Gema.
    Sobretodo el último párrafo en el que señalas que una madre machista educa un hijo machista.
    Un beso

  3. […] machistas. Soy la primera en denunciar hechos machistas que vivimos y padecemos a diario las mujeres (hace poco lo conté aquí) pero juro por todos los dioses que jamás de los jamases he escuchado, ni siquiera por boca de un […]

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