En la semana del parto respetado…Algunas reflexiones personales

Yo ya me he curado en salud y por eso en la presentación de mi blog digo que mi lema de al maternidad es donde dije digo…digo Diego. Así es, la vida es cíclica, uno va acumulando experiencias vitales que hacen que sus posicionamientos en algunas cosas vayan cambiando. No soy la madre que estaba embarazada y temerosa de doña Tecla aunque me sigan inundando mullones de dudas cada mañana. Es verdad que tengo, como todo el mundo, supongo, verdades que no se mueven, que son los pilares de mi forma de ser. Pero otras van oscilando en función de mis propias experiencias.

Cuando me enfrenté por primera vez a un parto, el de doña Tecla, puedo decir que todo iba bien. A las 2 de la mañana me despertaron unos dolores fuertes de regla como en los días previos pero aquella vez no se calmaban con un paracetamol de 1 gramo. Ahora que lo pienso, qué ingenuidad la mía intentar calmar contracciones así. Enseguida me di cuenta, a pesar de mis dudas de si lo reconocería, que estaba de parto. Intenté aguantar un poco en casa, más o menos hasta las seis. No rompí aguas ni nada parecido. Me dolían pero era soportable. Comenzaron a ser más fuertes llegando al hospital. Por cierto, hago inciso, sólo me podía pasar a mí que nos pararan en un control de alcoholemia de la Guardia Civil (eran las seis y media de la madrugada del sábado al domingo).

Una vez llegué, el protocolo de inscripción y enseguida a la sala de dilatación. Después de una hora tumbada, aunque con muchos intentos de levantarme, yo misma noté que algo no iba bien al ver que el pulso de doña Tecla caída en picado hasta desaparecer. Yo sé que en España hay muchas cesáreas que se hacen por miedo del facultativo a posibles demandas si algo sale mal. Y algunas son, innecesarias. Pero la mía salvó la vida de mi hija. Cuando la gine de guardia notó la ausencia de latido fetal no dudó un instante y ordenó subirme al quirófano. Desde su decisión hasta que oí el llanto de mi hija pasaron sólo 17 minutos. Fue todo tan rápido que no me dio tiempo a pensar en nada. Sólo sé que cuando vi a mi hija azul, cianótica y a los médicos con cara de preocupación, supe que estaba pasando algo. Pero no pude saber qué hasta que pasados 40 minutos en la sala de reanimación donde sentí la soledad más absoluta de mi vida, donde no podía abrazarme a nadie, llegué a mi habitación y mi mundo se cayó, literal, cuando mi madre me dijo: “La niña está en la UCI porque tiene un problema respiratorio” Lo que había pasado es que había aspirado meconio y le había llegado al pulmón. Me quedé tan bloqueada que no supe qué decir. Estaba inmovilizada, las piernas no se había despertado y aunque lo hubieran hecho, tenía una cesárea, apenas podía levantarme, estaba sondada. Estaba hundida. La imagen idílica que todas las mujeres soñamos cuando nace nuestro primer hijo se hizo añicos. No podía abrazar a mi bebé, no podía cogerlo en brazos y hasta pasadas unas horas, unas ocho que me parecieron 8 días, no pude ni verla. Las primeras 72 horas eran fundamentales para ver cómo evolucionaba. No quiero extenderme demasiado pero sí explicar que aquellos fueron los días más tristes y llenos de incertidumbre de toda mi vida donde yo creo que crecí muchos escalones de mi vida. Al estar tan sola (era madre soltera aunque ahora ya no lo soy) tuve ques acar las fuerzas porque no había más remedio. Lloré mucho, muchísimo. Tuve mucho miedo, el que más paraliza, el de pensar que un hijo puede  morirse. Que en aquella semana fallecieran 4 bebés ingresados al lado de mi hija me hundió más en la tristeza. Era inevitable pensar: “¿y si la siguiente es ella?”

Pero la vida me regaló la oportunidad de que saliera adelante. Y salió. ¡Vaya si salió! Hoy es una niña feliz y sana y muy muy simpática. Supongo que aquellos días se han quedado muy grabados en mi subconsciente y siento hacia ella una necesidad de sobreprotegerla que sé que no es buena si sobrepasa unos límites.

Todo este rollo lo cuento porque cuando me quedé embarazada de Mofletes Prietos, ya casada, con una familia estable…los miedos, los fantasmas afloraron de una manera cruel. Me sentí tan miedosa, quizás porque estaba acompañada y no necesitaba tanto hacerme la fuerte, que no confié en mí, ni en mi capacidad de parir de forma natural. Y pedí una cesárea programada. Ahora me arrepiento. Pero no me quiero culpar porque la culpa es dañina, no sirve para nada. Escribo esto por si me experiencia puede ayudar a alguien. Ojalá hubiera tenido a alguien en mi entorno que me hubiera entendido y me hubiera explicado con suma paciencia y cariño que los miedos pueden superarse, sólo es cuestión de paciencia e información. Pero nadie me salvó. Y, por supuesto ni yo misma lo hice.

Ahora tengo una cicatriz que sí se nota y cuando a veces la miro en el espejo la rechazo. La otra me recordaba una salvación. Esta me recuerda como un Pepito Grillo que no fui lo suficientemente valiente. Y eso me duele. Tanto que no quiero ni verla. Y nadie tiene la culpa, ni siquiera yo. Aquí no hay médico que decidió por mí, no hay una situación de urgencia. Lo que hay es el miedo plasmado en una marca.

Eso sí, con el tiempo aprenderé a perdonarme y seré capaz de ver la cicatriz sin rechazo, aceptando que fue una decisión mía tomada desde la libertad.

Agradezco profundamente que existan organizaciones como el parto es nuestro o por un parto respetado que defiendan, desde la libertad de cada mujer, el derecho a dar vida como mejor quieran.

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PD. Os dejo aquí mi artículo del fin de semana con una entrevista a una mujer-ángel que ayuda a las personas que han pasado cosas como yo. ¡Ojalá la hubiera conocido antes!

 

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14 thoughts on “En la semana del parto respetado…Algunas reflexiones personales

  1. Sé lo que sientes, es muy dificil de explicar a alguien que no ha pasado por algo similar. Mi primera hija nació por cesárea, por una inducción fallida por embarazo prolongado y durante mucho tiempo me sentí culpable de haberme dejado inducir tan pronto y de dejarme manejar como una muñeca. Sentía que la cesárea había sido fruto de no haber sido valiente y haberme plantado ante el gine y decirle “No! Quiero esperar a cumplir las 42 semanas! Eso no es un embarazo prolongado porque un embarazo normal puede durar hasta la semana 42”. Pero no me atreví, porque entre otras cosas confiaba en ponerme de parto antes de la semana 41+3. La noche anterior a la inducción apenas pude dormir y no hice otra cosa que llorar y llorar…..sentía que mi cuerpo no estaba preparado para parir y que aquella inducción no podía salir bien. Y no salió… y durante mucho tiempo me sentí culpable. Ahora mi hija tiene 3 años y medio y me siento mejor conmigo misma. Me he perdonado. Pero en este siguiente parto (estoy embarazada de 21 semanas) no quiero que me vuelva a pasar lo mismo y estoy intentando informarme el máximo posible sobre las opciones que tengo de un parto normal, lo menos medicalizado posible. También es cierto que he sopesado la probabilidad de una cesárea programada en caso de llegar a la semana 42 en lugar de someterme a otra inducción, pero espero no tener que recurrir a eso…
    Un abrazo y que sepas que no estás sola.
    Ah! También puedes echar un vistazo por Apoyocesáreas… a mi me ayudaron mucho.

    1. Hola Anetxu. No sé donde vives pero si estás en Madrid te recomiendo vívamente que vayas a Más Natural. Yo me arrepiento de haber pedido una cesárea programada. Intenta escuchar a alguien y luego libremente escoge si deseas cesárea programada (es uno de los casos en los que médicamente está admitido, no es capricho) o deseas intentar parto vaginal. Gracias por tus palabras, me ayudan y reconfortan muchísimo

  2. Sé lo que sientes, es muy dificil de explicar a alguien que no ha pasado por algo similar. Mi primera hija nació por cesárea, por una inducción fallida por embarazo prolongado y durante mucho tiempo me sentí culpable de haberme dejado inducir tan pronto y de dejarme manejar como una muñeca. Sentía que la cesárea había sido fruto de no haber sido valiente y haberme plantado ante el gine y decirle "No! Quiero esperar a cumplir las 42 semanas! Eso no es un embarazo prolongado porque un embarazo normal puede durar hasta la semana 42". Pero no me atreví, porque entre otras cosas confiaba en ponerme de parto antes de la semana 41+3. La noche anterior a la inducción apenas pude dormir y no hice otra cosa que llorar y llorar…..sentía que mi cuerpo no estaba preparado para parir y que aquella inducción no podía salir bien. Y no salió… y durante mucho tiempo me sentí culpable. Ahora mi hija tiene 3 años y medio y me siento mejor conmigo misma. Me he perdonado. Pero en este siguiente parto (estoy embarazada de 21 semanas) no quiero que me vuelva a pasar lo mismo y estoy intentando informarme el máximo posible sobre las opciones que tengo de un parto normal, lo menos medicalizado posible. También es cierto que he sopesado la probabilidad de una cesárea programada en caso de llegar a la semana 42 en lugar de someterme a otra inducción, pero espero no tener que recurrir a eso…
    Un abrazo y que sepas que no estás sola.
    Ah! También puedes echar un vistazo por Apoyocesáreas… a mi me ayudaron mucho.

    1. Hola Anetxu. No sé donde vives pero si estás en Madrid te recomiendo vívamente que vayas a Más Natural. Yo me arrepiento de haber pedido una cesárea programada. Intenta escuchar a alguien y luego libremente escoge si deseas cesárea programada (es uno de los casos en los que médicamente está admitido, no es capricho) o deseas intentar parto vaginal. Gracias por tus palabras, me ayudan y reconfortan muchísimo

  3. Gema,

    Qué duras somos las mujeres con nosotras mismas ! Tu decisión, tu reacción es normal y, en mi opinión, justificada.
    Una persona que no haya vivido lo que tu viviste no puede darte una opinión justa aunque lo intente porque no sabe lo que es ver a un hijo así y el miedo y la tristeza que se siente en la UCI y los dramas que vives por procuración.

    Si, hay embarazos idílicos seguidos de partos todavia más idílicos. Pero también hay embarazos horribles y partos durante los cuales lloras no de alegria sino de miedo y de angustia.

    Piensas qué tenías que haber tenido más confianza en ti y optar por un parto natural. En nuestra vida corriente de madres utilizamos el “por si acaso” muy a menudo. Voy a ponerle el casco cuando juega con la bici por si acaso, voy a coger una muda completa por si acaso, voy a coger un gorro para el sol, por si acaso. Muchas veces no sirve para nada y te cargas con cosas innecesarias, pero a veces, a veces, si, sirve par algo. Para mi tu cesárea es muy similar al casco o al gorro para el sol.

    A mi, me costo Dios y ayuda aceptar que no, yo no tendría embarazos maravillosos, ni partos maravillosos,ni recien nacidos regordetes y saludables. Pero es así.
    Tengo la gran suerte que mis hijos son perfectos (para mi) y estan bien (gracias a Dios) y eso me hace SUPERFELIZ.

    Si me puedo permitir un consejo, sé feliz con tus cicatrices, son la prueba de que tus hijas estan ahí y estan bien. El resto como diría mi abuela, “hija, son monsergas”.

    Besos

    Lauraenparis

    1. Sí, tengo que trabajar en eso, en aprender a perdonarme porque actué en libertad. Hoy quizás hubiera sido de otra manera pero no se puede cambiar el pasado, sólo aprender de él para no repetir situaciones. Gracias por tus palabras. Un beso fuerte

  4. Gema,

    Qué duras somos las mujeres con nosotras mismas ! Tu decisión, tu reacción es normal y, en mi opinión, justificada.
    Una persona que no haya vivido lo que tu viviste no puede darte una opinión justa aunque lo intente porque no sabe lo que es ver a un hijo así y el miedo y la tristeza que se siente en la UCI y los dramas que vives por procuración.

    Si, hay embarazos idílicos seguidos de partos todavia más idílicos. Pero también hay embarazos horribles y partos durante los cuales lloras no de alegria sino de miedo y de angustia.

    Piensas qué tenías que haber tenido más confianza en ti y optar por un parto natural. En nuestra vida corriente de madres utilizamos el "por si acaso" muy a menudo. Voy a ponerle el casco cuando juega con la bici por si acaso, voy a coger una muda completa por si acaso, voy a coger un gorro para el sol, por si acaso. Muchas veces no sirve para nada y te cargas con cosas innecesarias, pero a veces, a veces, si, sirve par algo. Para mi tu cesárea es muy similar al casco o al gorro para el sol.

    A mi, me costo Dios y ayuda aceptar que no, yo no tendría embarazos maravillosos, ni partos maravillosos,ni recien nacidos regordetes y saludables. Pero es así.
    Tengo la gran suerte que mis hijos son perfectos (para mi) y estan bien (gracias a Dios) y eso me hace SUPERFELIZ.

    Si me puedo permitir un consejo, sé feliz con tus cicatrices, son la prueba de que tus hijas estan ahí y estan bien. El resto como diría mi abuela, "hija, son monsergas".

    Besos

    Lauraenparis

    1. Sí, tengo que trabajar en eso, en aprender a perdonarme porque actué en libertad. Hoy quizás hubiera sido de otra manera pero no se puede cambiar el pasado, sólo aprender de él para no repetir situaciones. Gracias por tus palabras. Un beso fuerte

  5. Bueno, lo mío tb fue una cesarea de urgencia por sufrimiento fetal, tb perdió latido y aunque intentaron parto natural, en 20 minutos me llevaban corriendo al quirófano, hasta 24 horas después del parto no pude ver a mi niña porque cuando desperté de la anestesia general ya se la habían llevado, yo tenía una hemorragia muy fuerte, no contraís útero, ella en observación.. en fin, un desastre, qué te voy a contar. de idílico nada. No te martirices, elegimos las cosas porque pensamos que son lo mejor. El resultado en tu caso dos niñas preciosas y sanas. No pienses en otra cosa porque no merece la pena, el resultado no varía. Un beso fuerte y todo el apoyo.

    P.D tú por lo menos te animaste a la segunda, yo después de lo traumático del primer embarazo, parto y post parto con la peque he decidido no tener más. Quizás otra cicatriz que asumir con el tiempo.

  6. Bueno, lo mío tb fue una cesarea de urgencia por sufrimiento fetal, tb perdió latido y aunque intentaron parto natural, en 20 minutos me llevaban corriendo al quirófano, hasta 24 horas después del parto no pude ver a mi niña porque cuando desperté de la anestesia general ya se la habían llevado, yo tenía una hemorragia muy fuerte, no contraís útero, ella en observación.. en fin, un desastre, qué te voy a contar. de idílico nada. No te martirices, elegimos las cosas porque pensamos que son lo mejor. El resultado en tu caso dos niñas preciosas y sanas. No pienses en otra cosa porque no merece la pena, el resultado no varía. Un beso fuerte y todo el apoyo.

    P.D tú por lo menos te animaste a la segunda, yo después de lo traumático del primer embarazo, parto y post parto con la peque he decidido no tener más. Quizás otra cicatriz que asumir con el tiempo.

  7. gracias por compartir tu experiencia

    1. Gracias por leerme!

  8. gracias por compartir tu experiencia

    1. Gracias por leerme!

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